
Las comparaciones suelen ser odiosas, pero algunas provocan cabreo a la par que vergüenza ajena. La Liga y la Premier y sus dirigentes, tan parecidos como un huevo a una castaña pilonga.
Aún no se sabía la sanción que le será impuesta al Manchester City, pero por lo pronto ya ha sido encontrado culpable de 114 irregularidades económicas por la vía deportiva. Y, al contrario que en España, la reacción del mundo del fútbol, desde los dirigentes de la Premier a los clubs que la integran, pasando por los medios, no ha sido la de salir en tropel para minimizar los hechos y tratar por todos los medios que el club infractor se vaya de rositas. Es decir, justo lo contrario que en España desde que se conoció el escándalo Barça-Negreira.





