Lo peor de todo es que hay quien, desde dentro, por estupidez o interés, es cómplice y colabora con los pirómanos alimentando las llamas con la gasolina de la mentira y la exageración.

Como en los incendios veraniegos, son varios los focos en los que se inicia el fuego mediático. Casi todos a una, con los mismos temas y los mismos argumentos. Han elegido el chivo expiatorio y de él van derivando el fuego cruzado hacia diversos protagonistas de la actualidad del Real Madrid. Tanta coincidencia no hace sino corroborar que el incendio ha sido provocado de manera intencionada. Y después nos dicen que hay alguien en la sombra moviendo los hilos de las marionetas, pero los pirómanos nunca son ellos, siempre son los otros.

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