En España se ha normalizado la corrupción. Hay tantos casos en tantas instituciones que el ciudadano ha perdido ya la capacidad de sorpresa y ha dejado de indignarse y de protestar por la nula preparación y la inexistente calidad democrática de sus dirigentes.

Y todo se ha logrado hirviendo lentamente a la rana. Ya conocen la metáfora. Si echas a una rana en una olla de agua hirviendo, esta se da cuenta, salta y se escapa. La estrategia de los políticos es sumergir en agua tibia al ciudadano y cometer cada día un atropello contra sus derechos, ir aumentando la temperatura lentamente. Cuando el ciudadano se da cuenta todo ha cambiado a su alrededor y se encuentra en mitad de una sociedad enferma, con una población infectada por unos medios de comunicación comprados por los partidos políticos a través de la publicidad institucional gubernamental y autonómica.

La corrupción sistémica del fútbol español es el reflejo de un país corrompido y de una sociedad anestesiada. La mayoría de los aficionados españoles que siguen el fútbol español no se dan cuenta, pero lo que ocurre todos los días en España no es normal. Se han traspasado todos los límites de la moralidad y de la decencia. Hace unos días, don José Mourinho afirmó que «el gato ya no está escondido». Todas las instituciones tienen como objetivo acabar con el Real Madrid y ya no disimulan. Hacen gala de ello.

Basta con analizar algunas cosas que han sucedido esta semana. Empezaré por la REFCAM. La llamada REFCAM no es más que una cámara que llevan los árbitros y que registra sus acciones durante el partido. Es la cámara que llevan los policías en EEUU y que registra sus acciones durante su labor. En España nos permite comprobar cómo los Negreira boys apalean una y otra vez a Vinicius mientras le rinden pleitesía a los jugadores del Fútbol Club Barcelona. En el Fútbol Club Barcelona – Getafe pudimos comprobar la diferencia de trato de Gil Manzano con los jugadores del Getafe y con los del Barcelona. Durante el partido se dedicó a amenazar a los jugadores getafenses mientras compadreaba con los azulgranas. Se comportaba como un jugador más del Fútbol Club Barcelona. Al finalizar el partido le preguntó a Flick qué día jugaban en el próximo partido de Champions, si el martes o el miércoles, y se dedicó a desearle suerte a todos los jugadores del Barcelona. Sí, pueden argumentar que es normal que un árbitro español le desee suerte a un equipo español que juega una competición europea. Pero se olvidó de desearle suerte a los jugadores del Getafe, que jugaban Conference League. Si además recuerdan el tono con el que amenazó a Valverde en el último partido en que arbitró al Real Madrid el contraste resulta llamativo. Gil Manzano, cuando se dirige al entrenador y a los jugadores del Fútbol Club Barcelona me recuerda a las palabras del personaje de José Luis López Vázquez en la obra maestra del cine español Atraco a las tres: «Encantado de verla por aquí, Fernando Galindo, un admirador, un esclavo, un amigo, un siervo». Este es el tono de sumisión de los Negreira boys con el equipo que compró a su vicepresidente.

Porque en España se ha normalizado que los árbitros del Comité Técnico de Árbitros arbitren todos los fines de semana a un equipo al que ha puesto dos denuncias. En la justicia ordinaria que un juez tenga denunciada a una de las partes es un motivo de recusación y el magistrado es sustituido inmediatamente por otro. Pero en el corrupto fútbol español no pasa nada. Otro aspecto sorprendente es que no haya denuncia alguna de los árbitros españoles, que constituyeron un sindicato para defender sus derechos, contra el Fútbol Club Barcelona por haber pagado a su vicepresidente y haber manchado a todo su colectivo. En lugar de eso, tienen denunciado al equipo que ha pedido la regeneración del estamento arbitral.

Otro aspecto que se ha normalizado es que todas las instituciones del deporte estén colonizadas por arribistas cuyo objetivo es prevaricar contra el Real Madrid a costa de mantenerse en su cargo. En el pasado Real Madrid – Villarreal, Muñiz Ruiz avisó a Díaz de Mera para que revisase una acción de Vinicius por «posible conducta violenta». El propio Muñiz Ruiz, la pasada temporada, como arbitro de campo en un Mallorca – Leganés, sacó una tarjeta amarilla por un agarrón de pelo mucho más violento que detuvo la carrera del atacante pepinero. También tenemos el ejemplo de un agarrón de pelo a Marcelo en un Alavés – Real Madrid que ni siquiera fue sancionado con falta. Y un tirón de pelo de una jugadora del Fútbol Club Barcelona a una rival que fue sancionado hace unos días con tarjeta amarilla. La diferencia de criterio es evidente. Sí, huele a Negreira.

Pero no les bastó con esa decisión injusta. A partir de ese momento, la maquinaria de comités formados por abogados, jueces y políticos enchufados en la Real Federación Española de Fútbol empezó a actuar, siempre contra los intereses del Real Madrid. El Comité de Competición de la RFEF sancionó a Vinicius con cuatro partidos por una acción que, como hemos visto en otros casos, no se sancionó con tarjeta roja.

La redacción de los motivos de la expulsión de Vinicius en el acta por parte de Muñiz Ruiz fue exactamente la misma, palabra por palabra, que la redacción del acta del árbitro en un partido en el que la jugadora del Athletic de Bilbao femenino Bibiane Gabrielle Schulze Solano fue expulsada por el mismo motivo. En el caso de la jugadora del Athletic el Comité de Competición de la RFEF aplicó el artículo 121 en el que el castigo es de uno a dos partidos. En el caso de Vinicius, con exactamente la misma redacción, le aplicaron el artículo 130 y le pusieron cuatro partidos de sanción. Huele a prevaricación que tira de espaldas. El Real Madrid apeló, pero el Comité de Apelación de la RFEF no consideró sus alegaciones y mantuvo los cuatro partidos de sanción. Cuatro partidos de sanción por una jugada que ni siquiera era tarjeta amarilla. Esto es adulterar una competición. Siempre a favor del mismo equipo. De un plumazo han adulterado cinco jornadas de La Liga.

Todos los organismos que participaron en esta cacicada forman parte de la estructura de la RFEF: el Comité Técnico de Árbitros, el Comité de Competición y el Comité de Apelación. No hay separación alguna de poderes en el fútbol español. Todos dependen del presidente de la RFEF, Rafael Louzán, que es un títere de Javier Tebas. No olviden que Javier Tebas es también el vicepresidente de la RFEF.

Esta misma semana se han conocido los horarios de las próximas jornadas. El Real Madrid jugará en Mestalla el sábado 7 de noviembre tras jugar en Champions League en Atenas el miércoles anterior. Tras ese fin de semana hay parón de selecciones. Todos los equipos españoles que juegan competiciones europeas durante la semana jugarán sus partidos de La Liga el domingo. Todos excepto el Real Madrid. Una nueva decisión diseñada para perjudicar al Real Madrid. Esta vez por parte de La Liga. Javier Tebas argumenta en estos casos que son las televisiones quienes escogen los horarios de los partidos. Don José Mourinho ya nos dijo hace unos días que ya está muy mayor como para tragarse esa excusa. Recuerden que ahora Telefónica, la matriz de la cadena de televisión Movistar, financia al Fútbol Club Barcelona y por lo tanto puede escoger los horarios que favorezcan al club azulgrana y perjudiquen a su máximo rival. Un nuevo conflicto de intereses del que no escucharán hablar a los periodistas españoles.

La guinda a todo esto han sido las declaraciones de Javier Tebas comparando a Real Madrid TV con la propaganda nazi. Unas declaraciones que hubiesen supuesto la dimisión inmediata, posiblemente a petición de todos los clubes, del presidente de la Premier League, la Ligue One, la Bundesliga o la Serie A. Pero España es el país de Europa con más tolerancia a la corrupción. Aquí es una más. España es el único país del mundo en el que el presidente de una competición ataca sistemáticamente todos los días a uno de los equipos participantes en la misma. Dicen que la mujer del César no solo debe serlo, también debe parecerlo. Aquí el gato no se esconde. Hace gala de su parcialidad. Porque en España nunca pasa nada.

Recuerden también que hace unos días el periodista Juanma Castaño, de la emisora de la Conferencia Episcopal, comparó a Real Madrid TV con un periódico vinculado a la banda terrorista ETA, que asesinó a más de ochocientas personas. En cualquier medio de cualquier país europeo hubiese sido cesado inmediatamente. Aquí sigue en su puesto con total normalidad.

Todos estos ejemplos, salvo el inciso con Juanma Castaño, son tan solo de la última semana. Toda la temporada es igual. Les he puesto ejemplos de la sumisión y la arbitrariedad del Comité Técnico de Árbitros, del doble rasero de los comités de Disciplina y de Apelación de la Real Federación Española de Fútbol, de la manipulación de los horarios de la competición por parte de La Liga y de los ataques de su presidente al Real Madrid. Todos los poderes del fútbol español están perfectamente coordinados para destruir el Real Madrid. Hace unos días, don José Mourinho dijo en rueda de prensa: «Pido respeto, los madridistas no son estúpidos y voy a hacer lo posible para abrirles los ojos». Está claro que en el fútbol español el tablero está inclinado. No hay más ciego que el que no quiere ver.


NOTA: Gracias a todos los lectores que me han conocido con Negreira para dummies: el mayor escándalo del fútbol europeo y están comprando también Madridismo sin complejos. Gracias a ustedes se está convirtiendo en un libro de culto entre los madridistas.

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