El sábado por la tarde el Comité Técnico Arbitral volvió a atropellar a uno de los rivales del Fútbol Club Barcelona. De Burgos Bengoetxea y Del Cerro Grande perpetraron un arbitraje escandaloso en el que todas las jugadas cayeron sistemáticamente a favor del equipo que le pagó 8,4 millones de euros a su vicepresidente.

No vi el partido en directo. Estuve dando un paseo por una calle llena de terrazas. En algunas de ellas había televisiones que retransmitían un partido de fútbol. Ni siquiera sabía de qué partido se trataba. De repente empecé a escuchar gritos de «corrupción en la Federación» entre la gente que estaba sentada en los bares. Entonces deduje que estaba jugando el Fútbol Club Barcelona. No me cabía la menor duda. Por los gritos de «corrupción en la Federación» pensarán que estaba en Madrid. No, no estaba en Madrid. Estaba paseando por una ciudad catalana. En Cataluña también hay mucha gente de bien.

En el Real Betis – Fútbol Club Barcelona hubo varias jugadas polémicas. La acción más bochornosa fue la anulación de un golazo desde fuera del área de Lo Celso. Del Cerro grande rebobinó la jugada hasta una jugada anterior. En el ataque del Betis hubo un centro al área que rechazó Koundé. En ese momento el Betis ya no tenía la posesión del balón. El balón lo tocó Adeyemi. En ese momento el Betis ya no tenía la posesión del balón. Era segunda jugada. El VAR no puede retroceder más allá de ese momento porque en ese momento el Betis ya no tiene la posesión y ya no se puede considerar que la jugada forma parte del mismo ataque. Pero rebobinaron hasta aquella tarde en que Islero mató a Manolete. Y aprovecharon una mano de un jugador del Betis para anular el gol. La mano se produjo tras un empujón de un jugador del Barcelona. Es una mano que nunca se hubiese pitado, porque se hubiese pitado antes el empujón del jugador del Barcelona. Resumiendo, utilizaron como excusa para anular un gol una mano que nunca se hubiese pitado por falta anterior del Barcelona y que se produjo en una jugada anterior a la que el VAR está facultado para revisar. El reglamento retorcido al máximo para encontrar una excusa con la que beneficiar al Fútbol Club Barcelona. El martes en «Tiempo de corrupción», el CTA nos explicará que todo se trataba de la misma acción de ataque del Betis, aunque Koundé rechazara el balón y el Betis en ese momento ya no estuviese en posesión del balón. Era una segunda jugada de manual, pero los voceros del tinglado, exárbitros colocados estratégicamente en televisiones, emisoras y prensa escrita salieron todos rápidamente a justificar la cacicada.

Además de esa jugada, uno de los goles del Barcelona, un gol de cabeza de Rodri, viene precedido de una falta de un jugador del Barcelona que se sube con los dos brazos encima de un defensa y le impide saltar. Ahí Del Cerro Grande decidió no revisar nada.

Otro de los goles del Barcelona vino precedido de un juego peligroso de Fermín, que subió la bota – recuerden aquella expulsión de Guler – a la altura de la cabeza de un jugador bético. No le impactó, pero era juego peligroso. Del Cerro Grande se calló. Ya saben que el VAR en España solo funciona cuando puede beneficiar al Fútbol Club Barcelona.

Otra jugada determinante fue la expulsión de Facundo Bernal por propinar un par de cabezazos a Lamine Yamal. Fue una trifulca en la que Fermín se tiró al suelo para intentar que el VAR anulase un gol del Betis. Los jugadores de Flick lo hacen sistemáticamente para que sus amigos de la sala VAR tengan tiempo para revisar bien las jugadas y encontrar un frame con el que beneficiarles. El portero del Betis acudió a levantar a Fermín. Lamine Yamal empujó al portero y después empujó a Facundo Bernal. Ese tipo de trifulcas se suelen saldar con una tarjeta amarilla o con una tarjeta roja para cada jugador. Pero Lamine Yamal, a diferencia de Vinicius, no puede perderse el clásico. Porque Lamine Yamal juega en el club estado y en la sacrosanta selección española. Lo de sacrosanta selección española es una genialidad de don Richard Dees.

Los números de De Burgos Bengoetxea resultan escandalosos. Su padre, también árbitro y fanático culé, estará orgulloso de él. El saldo de tarjetas rojas de Real Madrid y Barcelona con De Burgos Bengoetxea es de 10 tarjetas rojas a favor del Fútbol Club Barcelona y 3 en contra del Real Madrid. 13 tarjetas rojas de diferencia entre ambos equipos. Recuerden que Pucheritos Richi es el árbitro que salió en rueda de prensa llorando porque a su hijo en el colegio le decían que su padre es un ladrón. Ya conocen el dicho popular: «Los niños y los borrachos dicen siempre la verdad».

Con esta tarjeta roja el saldo de expulsiones en el siglo XXI en España queda del siguiente modo. 128 tarjetas rojas a favor y 129 tarjetas rojas en contra del Real Madrid (Saldo de -1). 173 tarjetas rojas a favor y 103 tarjetas rojas en contra del Barcelona (Saldo de +70). 71 tarjetas rojas de diferencia entre ambos equipos. Efectivamente, huele a Negreira.

En la rueda de prensa el entrenador del Betis calificó la actuación arbitral de lamentable. Debe ser que Manuel Pellegrini debe ser también un peligroso nazi gobblesiano como los periodistas de Real Madrid TV. Porque en España todo el que no trague con el tinglado corrupto del fútbol español es considerado un nazi. O un filoterrorista de ETA. Este es el nivel de los corruptos. No tienen decencia alguna. Cometen cualquier tropelía para mantener su modo de vida. Javier Tebas por seguir disfrutando de sus 4 millones de euros al año, los Negreira boys de sus 300.000 euros anuales y Juanma Castaño de sus 500.000 euros al año. Todos odian al Real Madrid porque es el único club que pone en peligro sus ingresos.

Veremos qué ocurre esta noche en el Real Madrid – Sevilla. No tengo ninguna duda de que Javier Tebas responderá en el césped a la petición de dimisión que ha hecho el Real Madrid por acusar a los periodistas de Real Madrid TV de practicar estrategias nazis. Les recomiendo que no dejen sus pertenencias cerca del televisor. El gato ya no está escondido, ahora hace cosas sin vergüenza, ahora va por libre. No lo digo yo, lo dice don José Mourinho.


NOTA: Gracias a todos los lectores que me han conocido con Negreira para dummies: el mayor escándalo del fútbol europeo y están comprando también Madridismo sin complejos. Gracias a ustedes se está convirtiendo en un libro de culto entre los madridistas.

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