
18 de octubre de 2026
Real Madrid 4 – 1 Sevilla
Vuelve la Mugrienta al Bernabéu. Don José realiza unos cambios en el once titular tras la gesta de Roma. Endrick aparece por el flanco derecho. Valverde toma el lateral derecho y cede a Guler a don Aurélien, su pareja de baile habitual. Este es un partido de entreguerras, situado estratégicamente entre dos partidos de Champions League. Entre la Roma y el Leipzig.
Esta semana, como ya he analizado en dos artículos, hemos asistido a una nueva escaramuza con Javier Tebas y a un nuevo episodio de negreirismo en un partido del Fútbol Club Barcelona. Un Barcelona que suele enfrentarse a equipos que alinean a cinco o seis suplentes y que además cuenta con unos Negreira boys que salen al rescate siempre que está en apuros. Si la UEFA no precinta antes el CTA, esta Mugrienta la ganará el equipo que pagó al vicepresidente de los árbitros con 114 puntos. La liga de Tebas tiene el mismo nivel que la liga de Corea del Norte. Hasta el equipo de Kim Jong-Un empata algún partido de vez en cuando para disimular. Pero aquí el gato ya no está escondido, hace cosas sin vergüenza.
La Liga de Tebas es tan propia de una dictadura que la retransmisión de televisión censura el sonido ambiente del Bernabéu e intenta algo imposible, no mostrar un enorme tifo en el fondo sur que reza: «No es fútbol, son Tebas y Negreira». Las letras que forman las palabras Tebas y Negreira están pintadas alternativamente de azul y grana. El tifo es toda una declaración del Real Madrid. Pone al mismo nivel a Tebas y a Negreira. Esta pancarta se va a ver en todo el mundo. Durante el partido el Bernabéu coreó «¡Tebas dimisión!», «¡Laporta sigue pagando!» y «¡Negreira sigue pitando!». Todos estos gritos de libertad fueron silenciados por la televisión del régimen.
El partido del Madrid es muy serio. El equipo empieza con un control absoluto de la posesión, pero le cuesta generar ocasiones claras. Lo intentan Valverde y Endrick con tiros lejanos. El de Valverde rebota en Mbappé. Temí por su integridad, pero el francés se levantó sonriendo. No le deseo un balonazo en la cabeza por un disparo de Valverde ni a mi peor enemigo.
El Madrid tiene una estrella mundial a los mandos. Se llama Arda Guler. Es muy joven, pero juega con la inteligencia y la madurez de un veterano. En apenas unos minutos nos da una exhibición de pases cortos, largos, profundos, rectos y parabólicos . Su repertorio es inmenso.
En el minuto veintinueve el mago turco marca un golazo. Uno de esos que recordaremos durante mucho tiempo. Don Arda recibe un pase de Diomande en la frontal del área y tal y como le viene le pega con la izquierda dibujando una rosca perfecta que se va alejando del portero. Preciosa parábola. Mis lectores recordarán que en «Madridismo sin complejos» relaté su proceso de formación junto a don Luka Modric. Una etapa en la que el chico era un Ozil imberbe que don Luka fue modrilizando. Conserva lo mejor de ambos. Tiene veintiún años y es uno de los mejores centrocampistas del mundo. Marcará época en el mejor equipo del mundo, tal y como hicieron Kroos y Modric. Cuando escucho a algunos madridistas criticar la política de fichajes de Florentino Pérez no puedo evitar partirme de la risa.
Mbappé está muy activo y quiere unirse a la fiesta, unos minutos después del golazo de Arda, emprende una estampida desde la mitad del campo. El búfalo es difícil de parar en carrera. Lo intentan varios defensas, pero no pueden con su potencia. Kylian se planta solo delante del portero y este tiene que hacer una parada de portero de balonmano para desviar el balón con el pie y evitar el segundo.
Pero a Kylian se le caen los goles y en el treinta y siete dibuja una obra de arte que no tiene nada que envidiar a la parábola de Arda. Recibe un balón de espaldas en la frontal del área y se gira con una suavidad zidanesca. Encara al portero con la agilidad y la elegancia de Fred Astaire y cuando lo tiene encima se inventa un uno dos y marca con comodidad. Unos pases de baile que me recuerdan a Karim bailando sobre la línea de fondo del Calderón en una preciosa noche de Champions.
El partido está encarrilado. El equipo está siendo muy superior. Todos bajan el ritmo durante unos minutos pensando en el partido del próximo miércoles. Jugando con menos intensidad consiguen generar un penalti. Kylian marca con un panenka perfecto por el centro exacto de la portería. Como si hubiese medido la distancia entre ambos palos con la cinta de un sastre. Precisión, suavidad y lentitud. El francés se acerca a la cámara haciendo el gesto de una vaselina con su mano. La mirada pícara al espectador le delata. Está disfrutando. Nosotros también.
Faltando diez minutos el Sevilla acorta distancias en el marcador. Unos minutos después, Diomande decide demostrar que vale lo que el Madrid ha pagado por él. Yo nunca he tenido ninguna duda. Le vi en el Mundial con sus compatriotas. Este chico es especial. Tiene tanto desborde como Vinicius y Yamal. Su partido ha sido magnífico. La defensa sevillista no puede con él. Coge el balón y avanza hacia el área, como en un episodio de Captain Tsubasa (Campeones en España), se interna unos metros y fusila al portero por el primer palo. Su celebración es muy original. Un baile levantando una rodilla y luego la otra mientras hace una coreografía con las manos. Tendremos que ir aprendiéndola. La veremos muchas veces.
El partido acaba con una magnífica noticia, don Eder Militao vuelve a pisar el césped del Bernabéu por primera vez en mucho tiempo. Está igual que siempre. Atento. Comprometido. Sigue con su aspecto cool. Masticando chicle. Es el brasileño tranquilo. Será un efectivo muy importante para conseguir la decimosexta. Como el general Ferland, que regresará en breve.
Hay algo que quiero destacar hoy, además de la magnífica victoria del equipo, porque hay cosas más importantes que lo que ocurre en el césped. Quiero agradecer los cánticos, la pancarta, la contundencia de Real Madrid TV y la firme postura del club con sus comunicados. La guerra del club contra la corrupción es total. El Madrid no solo denuncia la corrupción del fútbol español cuando pierde, lo hace siempre y en toda circunstancia. Porque en el fútbol español, el Real Madrid es el lado correcto de la historia.
NOTA: Gracias a todos los lectores que me han conocido con Negreira para dummies: el mayor escándalo del fútbol europeo y están comprando también Madridismo sin complejos. Gracias a ustedes se está convirtiendo en un libro de culto entre los madridistas.







