Ahora, justo ahora, han descubierto que, desde la realización de los partidos, también se manipula la realidad. Son como aquel policía de Casablanca que descubrió que en un casino se jugaba.

Llevamos décadas denunciándolo, clamando en el desierto sin que los ciudadanos periodistas nos hagan caso. Una de las patas del tinglado, quizás la que lo sostiene todo, son los medios, su línea pastoral, y las retransmisiones de los partidos, que a través de las imágenes seleccionadas y de los comentarios a propósito de ellas van creando un relato, un estado de opinión. Ellos siempre lo habían negado hasta ahora, casualmente hasta ahora, después del partido Real Madrid-Sevilla y la inexistencia de buenas imágenes de la jugada entre Arda Güler y Peque.

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