21 de octubre de 2026

Real Madrid 4 – 1 Leipzig

Vuelve la Champions al Bernabéu. El Madrid lleva dos de dos contra equipos italianos. Hoy toca equipo alemán. Don José está ilusionado con la Champions y con el equipo. No deja de repetir que está muy contento con todos los jugadores. No me canso de destacar que tiene a los suplentes muy motivados. Salen a comerse el césped y a cambiar los partidos. El nivel de intensidad es muy alto.

En la alineación inicial hay sorpresas. Juegan juntos Arda, Bernardo y Camavinga. Arda es habitual en el equipo, pero no es frecuente verle con Bernardo. Camavinga es un magnífico jugador, pero tiene a veces algunos errores de concentración. No todos los errores que comete, que no son tantos, son responsabilidad suya. En muchas ocasiones recibe balones de los centrales estando de espaldas y presionado por un atacante. Es un mediocentro muy dinámico, tiene buen regate, buena conducción, conserva muy bien el balón entre un enjambre de adversarios y corta muchísimo. Pero ya saben que gran parte del madridismo presenta altos niveles de toxicidad por su prolongada exposición a la prensa deportiva española. Hay una parte de la afición que tiene que criticar a alguno de los jugadores del equipo, siempre buscan alguna oveja negra y sino la pintan de negro. Son incapaces de valorar lo que aportan todos, unos en mayor y otros en menor medida. Escogen a un niño al que acosar y son inmisericordes con él. Normalmente al niño al que acosar no lo escogen ellos, lo escogen los gerifaltes de los medios de comunicación españoles. Acosadores de medio pelo al frente de matones que se hacen pasar por periodistas. Unas emisoras escogen como blanco de las críticas a Mbappé, otras a Vinicius – aquí el consenso es generalizado -, otras a Bellingham, otros a Camavinga. Todos extranjeros, todos con tonos de piel distintos al blanco.

El partido de Camavinga es magnífico. Da gusto verle. Disfruten de este magnífico jugador. Celebren lo que aporta. Hay un integrismo tóxico que desprecia a todos los centrocampista del Real Madrid solo porque no se parecen a Kroos o Modric. Como si alguna vez hubiese existido otro Kroos o otro Modric. Son irremplazables. Y el Madrid ha existido y existirá – ganando Copas de Europa – con y sin ellos. Supérenlo. También sin Rodri.

Don José Mourinho tiene tres magníficos laterales derechos. Uno de ellos es uruguayo y es el mejor del mundo. Don Federico juega mejor con espacios. Colocarle junto a Tchouaméni, Guler, Valverde o Silva es como meter a Reacher en un estudio abuhardillado de quince metros cuadrados en el centro de Madrid. No entra por la puerta. Y si no va con cuidado choca con un tabique o con el tejado y derrumba el edificio. Don Federico necesita oxígeno. Praderas. Grandes llanuras. Música de western. Las dos franjas laterales del césped del Bernabéu, esas que cuando le dan al botón se esconden bajo el hipogeo, le pertenecen. Valverde va a otra velocidad. El partido que realiza contra el Leipzig es portentoso. Está atento en defensa y sube al ataque a una velocidad supersónica. Guler y Bernardo están encantados con él. Los tres juegan en la misma zona. Dos de ellos son calmados, introvertidos, tímidos. Valverde es pura adrenalina. Da gusto verle doblar la banda a velocidad supersónica. Por primera vez en mucho tiempo el Madrid usará más la banda derecha para atacar. Mbappé y Vinicius inclinaban el tablero a la izquierda. Ahora el Madrid es más imprevisible.

El equipo está muy bien físicamente. Toco madera. A estas alturas de la temporada, en los dos últimos años, teníamos la enfermería con más listas de espera que muchas comunidades autónomas españolas. El Madrid de Mourinho está sano y es vigoroso. El equipo presiona cada vez mejor y recupera antes el balón. Eso le da mucha continuidad en el juego. Don Eduardo y lord Bellingham recuperan muchos balones. Dificultan enormemente la salida de juego de los rivales.

Otro aspecto a destacar es la movilidad. Los delanteros y los centrocampistas no dejan de moverse, buscando paredes, incursiones, desmarques. En ese escenario brillan especialmente don Arda Guler y don Bernardo Silva, que combinan muy bien con Kylian, que viene a tirar paredes con ellos.

El Madrid juega muy bien, pero el Leipzig es un buen equipo. Tiene llegadas muy peligrosas y obliga al mejor portero del mundo a entrar en acción. Don Thibaut realiza una parada abajo tras un disparo a bocajarro que evita el primero del Leipzig.

El equipo empieza un bombardeo sobre el portero de los alemanes. Disparan desde fuera Vinicius y Bellingham. En varias ocasiones. Vandeboordt empieza a ser el mejor jugador del Leipzig. Eso es lo que le pido al Real Madrid. Que el mejor jugador del rival sea el portero. El partido es bonito porque el Leipzig también busca el gol. En el minuto cuarenta, Courtois salva nuevamente la portería blanca tras un mano a mano con un delantero.

La primera parte está llegando a su fin. He disfrutado mucho. Intensidad., ocasiones y buen juego. En el cuarenta y tres el balón llega a Guler en mitad del área, este tira a puerta, la toca un defensa, le rebota al portero bajo las piernas y el balón queda muerto a escasos centímetros de la línea de gol. Y ahí llega don Bernardo Mota Veiga de Carvalho e Silva para abrir el marcador. No es habitual que los dos señores bajitos del Real Madrid, el turco y el portugués, estén en esa zona del campo. Ese es el hábitat natural de Hugo Sánchez, Raúl, Van Nistelrooy o Cristiano. Pero allí están ellos. Todos somos necesarios. Gol de nueve. Gol de depredador del área. Gol muy importante. El Leipzig podría haberse adelantado en dos ocasiones, pero nos vamos al descanso por delante.

Nada más iniciarse la segunda mitad, la grada de animación despliega una pancarta que reza «No impunity for Negreira«. Es de destacar que las letras que forman la palabra Negreira están pintadas alternativamente de azul y de grana. La realización de televisión le dedica un plano frontal a la pancarta. No intenta censurarla como hizo la retransmisión de La Liga. En España las retransmisiones las controla Javier Tebas, que pretende tapar como sea el caso Negreira porque sigue en el cargo gracias al presidente del Fútbol Club Barcelona.

El Madrid empieza la segunda parte con una velocidad más. A los siete minutos llega el segundo. Remate de cabeza de Kylian y el balón se dirige a la línea de gol tras sortear al portero. Un defensa corre a despejarlo, pero Guler llega antes y marca. Guler y Silva marcando goles de nueve. Para qué queremos a Haaland.

El Madrid sigue jugando con intensidad buscando el tercero. Viendo el partido, en el que el árbitro Kovács no ha sacado todavía ninguna tarjeta, me doy cuenta de lo adulteradas que están las competiciones nacionales por parte de los Negreira boys del Cártel Técnico Arbitral. Si este mismo partido estuviese siendo arbitrado por un árbitro español, el Real Madrid llevaría cuatro o cinco tarjetas amarillas y posiblemente alguna tarjeta roja. Lo de España no es fútbol, son Tebas y Negreira.

Don José realiza algunos cambios buscando frescura y reservando fuerzas para acudir al campo del Negreira FC el próximo domingo. Mbappé recibe un balón en la frontal del área, mira la escuadra de la portería, mira su pie, mira la escuadra y rompe las telarañas. Dicho y hecho. Golazo. El partido está decidido.

El Leipzig acorta la distancia en el marcador en una jugada que no le gusta a don José. Lo destacará en rueda de prensa. No le gusta nada que sus jugadores bajen la intensidad cuando el resultado es amplio. Courtois salvó al equipo en la primera mitad, no se merece irse a su casa sin la portería a cero.

Y llega el momento de Yan. Diomande es un jugador maravilloso. Don Brahim Díaz también. El malagueño juega con Marruecos porque en la Real Federación Española de Fútbol, chiringuito del Fútbol Club Barcelona, no quieren madridistas en la selección. El pícaro le da un precioso pase bombeado al marfileño. Diomande mira cómo llega el balón, le espera. Va posicionando su cuerpo para rematar de volea. Lo hace con violencia y el balón atraviesa la escuadra. El mejor gol de la noche. Los buitres carroñeros de la prensa llevan desde el día de su fichaje cuestionando los ciento cuarenta millones de su fichaje. Alimañas que se han ido envalentonado desde el inicio de la temporada porque Mourinho no le daba muchos minutos a Yan. En su día les conté que el chico no había hecho pretemporada con el Leipzig y que don José le estaba dando minutos poco a poco. Esa falta de minutos le sirvió de excusa a la canallesca para arrojar una sombra de sospecha sobre la valía del chico. Al final el fútbol pone a todo el mundo en sus sitio y Diomande está callando bocas en todos y cada uno de los minutos que juega. Gran acierto de don Florentino Pérez.

El partido nos sirve para ver qué bien están los que juegan menos. Los cuestionados por la prensa y por el sector tóxico del madridismo están al nivel de los titulares. Resulta relevante la reivindicación de Camavinga, Bernardo y Diomande en el partidazo que han hecho. Don José no se cansa de hablar sobre la palabra meritocracia que la prensa usó para cuestionar a las llamadas vacas sagradas. Mourinho, que es más listo que todos, le ha dado un nuevo significado a la palabra. Según él, hay quince o dieciséis jugadores que pueden ser titulares en todos los partidos, le gustaría que inventasen una Inteligencia Artificial para que le ayudase a decidir el once titular, es su forma de elogiar a todos.

Disfruten de los buenos partidos del Real Madrid. Del compromiso del equipo. De su gran calidad. Depositen sus ilusiones, si quieren hacerlo, en el camino a la decimosexta. Que llegará este año, el próximo, o dentro de siete. Pero no le pidan al equipo que gane una Mugrienta Liga Negreira. No se engañen. Hoy en Champions hemos comprobado que las reglas del fútbol no tiene nada que ver con lo que hacen los Negreira boys del CTA. Mientras haya impunidad para Negreira van a seguir masacrando al Real Madrid en las competiciones nacionales. El próximo domingo Tebas intentará destruir al Real Madrid de Mourinho. No ganaremos esta liga, háganse a la idea. Ya dijo Tebas en la ceremonia de coronación de Laporta aquello de «estoy seguro de que vamos a tener… el Barça va a tener muchos éxitos». Y añadió: «El éxito del Fútbol Club Barcelona es el éxito de La Liga». Vamos, que son la misma cosa.

El penar en las competiciones nacionales, si tienen paciencia y no deciden triturar un entrenador tras otro, nos servirá para hacernos más fuertes en Europa. Todo lo contrario que le ocurre al Fútbol Club Barcelona, llevan once años arrasando en España de la manita de sus «empleados» del Comité Técnico de Árbitros – recuerden a De Burgos Bengoetxea hace unos días diciéndole al del VAR que revise una mano porque se lo había pedido Pedri – mientras caen una y otra vez en Europa. Es lo que pasa cuando juegas con la red de seguridad de los árbitros. Que sales a Europa y el fútbol te pone en su sitio.


NOTA: Gracias a todos los lectores que me han conocido con Negreira para dummies: el mayor escándalo del fútbol europeo y están comprando también Madridismo sin complejos. Gracias a ustedes se está convirtiendo en un libro de culto entre los madridistas.

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