No tienen ni idea ni de por donde les da el aire y quieren hacernos creer que lo saben todo. Y cuando no se tiene información, ya se sabe que entran en juego las sensaciones y la imaginación.

Por el vestuario volaban las latas de bebida energética.
Volaban, sí, pero sólo en su imaginación calenturienta.
Lo peor es que semejante fabulista creó escuela.
Te dirán que son licencias poéticas, pero sólo son embustes.

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