
1 de febrero de 2026
Real Madrid 2 – 1 Rayo Vallecano
Les agradezco la gran acogida de mi Breve tratado sobre el pseudomadridismo. Es un artículo muy extenso. Como era de esperar, ha generado mucha polémica. El retrato de los pseudomadridistas que hice fue muy directo, sin concesiones. Pero ya me conocen, no escribo para hacer amigos. Tampoco para ganar likes o seguidores. Si el sábado les retraté en mi artículo, el domingo se retrataron ellos en el Bernabéu.
Primero trataré el tema de los silbidos. Es difícil escribir sobre un partido del Real Madrid sin tener que hablar del ambiente tóxico que crean nuestros enemigos. A veces es Tebas, a veces Louzán, a veces Soto y sus Negreira boys. Todos disparan contra el Real Madrid. Por si eran pocos, en las últimas semanas se les ha unido un sector minoritario, pero ruidoso, de la afición. Quién nos iba a decir que una parte de la afición madridista se aliaría con todos los que pretenden destruirnos. Algunos de ellos silbaron durante varias fases del partido, salvo algunos minutos de intermitencia – supongo que estarían comiendo el bocadillo – hubo música de viento durante los 111 minutos. En mayor o menor medida. Mediapro, empresa propiedad de un socio avalista del Fútbol Club Barcelona, potenció el audio de los silbidos en la retransmisión para que pareciesen más de los que realmente eran. Así me lo confirmaron varias personas que acudieron al estadio. Las retransmisiones de Mediapro son las que mismas que bajan el volumen ambiente del estadio cuando el Bernabéu corea “Negreira, Negreira” o “corrupción en la Federación”. Las retransmisiones de los partidos en España son dignas de la televisión norcoreana, dirigidas por Tebas Jong Un, asistimos a unas retrasmisiones manipuladas por completo, desde los comentaristas, hasta el sonido del estadio y las repeticiones de las jugadas. Cualquier día nos ponen silbidos enlatados como las risas enlatadas de Friends.
En los primeros minutos del partido cayó lesionado Jude Bellingham. Y recibió silbidos cuando se retiraba. Una cosa es silbar ante una jugada o un error puntual de un jugador y otra muy distinta silbar a un jugador que se retira lesionado del campo. No es de recibo, hay que ser muy miserable para hacerlo. Es una situación bochornosa. Propia de aficionados basura. Todos sabemos de dónde vienen los silbidos a Bellingham. Están instigados por un youtuber que propagó infundios sobre el jugador. Sin prueba alguna. Habladurías. Calumnias repetidas y amplificadas en las redes sociales por millones de idiotas. En el pseudomadridismo hay personas con poca capacidad para cuestionar lo que escuchan, ovejas que acaban balando al son de cualquiera. Y también hay mala gente.
Pero volvamos al partido. El equipo salió bien al campo. Con intensidad. Las marionetas silbaban. A las marionetas les da igual el juego del equipo. Ellas silban según ordene la COPE, la SER, Ondacero, el MARCA, el AS, cualquier youtuber o cualquier asociación de amargados que pretenda acabar con Florentino. Cada semana reciben su rancho de información falsa y sus instrucciones para acudir al campo con un objetivo. Hasta les dicen el minuto en el que tienen que silbar.
Las marionetas silban más a Vinicius que al resto. En anteriores artículos ya les conté porqué. Muchos de ellos son chiringuiteros que han estado expuestos a demasiadas horas de radiación. Vinicius empezó el partido en modo eléctrico, creando peligro y provocando algún córner. Vinicius, harto de los silbidos, levantó los brazos dirigiéndose al público y les gritó “Ya está caralho, estamos jugando. Vamos caralho”. Nadie tiene tanta personalidad como este chico. Los silbadores siguieron a lo suyo. Saben perfectamente que silbar durante el partido perjudica al equipo. Pero a ellos les da igual. Son madridistas, pero prefieren tener razón a que gane el equipo. Luego se enfadan cuando les llamamos pseudomadridistas. Don José Mourinho les conocía muy bien. Don Vinicius José Paixao de Oliveira Junior les está empezando a conocer en las últimas semanas.
Y en eso estaban las marionetas, silbando a Vinicius, cuando el astro brasileño se internó en el área rival por su zona preferida, empezó a amagar a varios rivales, les hipnotizó con sus movimientos y batió a Batalla de un toque magistral, con un tiro suave, elevado, curvado y parabólico. Un golazo. Zas en toda la boca. Hay que ser muy merluzo para silbar a este jugador. Vinicius se estiró el escudo de la camiseta y lo besó. Ninguno de los que le silban es más madridista que él.
Y don Álvaro insiste con la presión alta. Es de destacar cómo Mbappé hace indicaciones a sus compañeros para ordenarles cuándo deben hacerla. Por cierto, esta semana ya se encargó Mijatovic de decirnos a todos que Kylian no es un líder. Le hemos fichado para meter goles. No para ser un líder. Me resulta especialmente triste ver a exjugadores del Real Madrid hablando mal del equipo y criticando a nuestros jugadores a todas horas en los medios antimadridistas. Parece ser una epidemia. En redes sociales difundí el video de la reacción de Morientes al golazo de Vinicius en la retransmisión de la Cadena COPE. Todavía no sabemos si estaba tan triste porque acababa de recibir una notificación de la Agencia Tributaria o porque esa mañana se le había muerto el gato. Hace unas semanas, Morientes le daba lecciones de comportamiento a Vinicius pidiendo una sanción para él por su reacción al cambio en el clásico. Recuerden que en su día el Marqués del Bosc quiso sacarle al campo en un partido en el minuto 83 y Morientes, que estaba calentando, se fue al banquillo, se sentó y le dijo “ahora sales tú, hijo de puta”. Pues eso, al negro todo el mundo le da lecciones sobre cómo debe comportarse. No olviden que Morientes es embajador de La Liga y forma parte del comité que escoge las jugadas de la jornada que analiza el CTA en el Tiempo de Negreira de los martes. Morientes trabaja para Tebas y para el CTA. Para los enemigos de Florentino Pérez.
El equipo está intenso. Huijsen insiste en dar pases profundos. Nos recuerda durante algunos minutos al Huijsen del Mundial de Clubes. Don Álvaro insiste en la presión tras pérdida. Funciona bien en algunas fases del partido. Recordemos que el equipo todavía es un monstruo de Frankenstein. Está formado por piezas. El monstruo al que dio vida don Carlo. Ancelotti consiguió convertir a Valverde y a Camavinga en laterales. Los dos son titulares hoy. Ahora no tenemos laterales que les mejoren.
Vinicius genera una jugada muy peligrosa. Se interna por su hábitat natural y le deja un pase de gol al pícaro Brahim. Solo tenía que empujarla, pero decidió ser generoso y darle un pase a Mbappé que interceptó un defensa rival. No podemos perdonar estas ocasiones. Después la cosa se complica y las marionetas se ponen a chillar.
Don Aurélien y don Eduardo están muy bien. Valverde también. Deberíamos clonarles. Un Tchouaméni de central y otro de mediocentro defensivo. Un Valverde de lateral y su clon justo delante de él en la banda derecha. Un Camavinga de lateral y otro escoltando al Aurélien mediocentro. Don David Álvarez y don José Antonio Luque me odiarían, lo sé. Retransmitir los partidos sería como aquello de la parte contratante de los hermanos Marx. Y los árbitros ya no sabrían a quién reparten sus tarjetas cortesía del CTA.
El equipo tiene una buena media hora, pero corremos demasiado riesgo atrás. Huijsen está constantemente en la frontal del área rival junto a Vinicius y a Mbappé. Balón perdido, contra del Rayo. Solo Valverde se lanza detrás del correcaminos rayista. Esta vez El Coyote le atrapa y salva al Madrid. Riesgo innecesario. Vamos ganando. Dejen atrás a los dos centrales. Con lo que hay arriba hay suficiente para atacar. Cosas del fútbol moderno. Estas cosas no ocurrían con don Carlo. Inteligencia en todos y cada uno de los minutos del partido. El zorro más astuto.
Nada más comenzar la segunda mitad hay un penalti claro a Mbappé junto a la línea de fondo. El defensor rayista le empuja con las dos manos, sin opción alguna de disputar el balón. Díaz de Mera se hace el sueco, su cómplice en el VAR también. Un día más en la Mugrienta Liga Negreira. El Rayo se estira y empata. Con facilidad. El equipo se ha desconectado durante unos minutos. Los suficientes para encajar. En cuanto bajamos mínimamente el desempeño, sufrimos las consecuencias. Toca remar. Contra el Rayo y contra una parte del Bernabéu. Los silbadores empiezan a salivar.
Don Álvaro decide hacer cambios. Los pseudomadridistas silban a Mastantuono y a Guler. Me parece lamentable silbar a los jóvenes. Especialmente a Mastantuono, que acaba de llegar. Aunque no esté acertado, nunca se ahorra una carrera. Lo da todo. Pero el director del programa deportivo líder de audiencia en España la ha tomado con él. Es el nuevo muñeco del pimpampum. Como Vinicius cuando llegó con 18 años. Ahora el objetivo del bullying es Franco. Y lamentablemente hay muchas ovejas que escuchan la COPE. No se preocupen. Al final el fútbol les pondrá a todos en su lugar.
El Madrid empieza a apretar buscando el empate. El larguero escupe un balón de Mbappé a puerta vacía. Unos minutos después el palo repelerá un cabezazo de don Eduardo. La suerte no acompaña. Pero el Rayo nos ayuda en la operación remontada. A Pathé Ciss se le cruzan los cables y le hace una entrada escalofriante a Ceballos, que tiene los tobillos de goma. Son esas imágenes que te obligan a apartar la mirada del televisor y a poner cara de acabar de chupar un limón. El árbitro expulsa al senegalés. El Madrid intensifica el asedio. En los últimos instantes, Brahim recibe un penalti claro que transforma Mbappé. Los silbadores han hecho todo lo posible, lo han dado todo, pero los tres puntos se quedan en casa. Otra vez será.
En la rueda de prensa, don Álvaro me dio la razón ante una reflexión que hice en mi última crónica. Algo que comenté también en algunas de las crónicas de los partidos de la etapa de Xabi Alonso. No entendía que estando Gonzalo en el campo no se colocase en el centro del área y el equipo no le surtiese de balones aéreos. Arbeloa tampoco. Admitió que son cosas incomprensibles. Cosas a corregir.
El Madrid ha ganado. Salimos de la consulta del dentista. Ahora los chicos tienen dos semanas antes de regresar al Bernabéu. El próximo domingo juegan en Mestalla. Lo que antes era un territorio hostil para el Real Madrid, se ha convertido en un oasis. Prefieren jugar en cualquier sitio antes que jugar en el mejor estadio del mundo ante esa parte de la afición que no está a la altura del equipo, del club y de la historia.
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NOTA: Gracias a todos los lectores que me han conocido con Negreira para dummies: el mayor escándalo del fútbol europeo y están comprando también Madridismo sin complejos. Gracias a ustedes se está convirtiendo en un libro de culto entre los madridistas.







