Decían que Roma no pagaba traidores, pero el Cártel Técnico Arbitral sí recompensa a aquellos que arbitran en la dirección correcta. Sucedía en el pasado y sigue sucediendo en la actualidad.

Si un árbitro se equivoca gravemente en un partido de liga, lo mandan a la «nevera». No importa que pudiese tener una designación para otra jornada, el castigo consiste en que se pase una temporada más o menos larga sin arbitrar. Esto es una regla, pero toda regla tiene sus excepciones. A Alberola Rojas y Trujillo Suárez, autores del desaguisado del viernes en el Bernabéu, no sólo no les has suspendido, sino que les han ratificado para dirigir la final de Copa. El primero como árbitro de campo, el segundo como asistente de VAR, que correrá a cargo de otro sospechoso habitual, Figueroa Vázquez.

Escuchar

Tendencias