
La liga española de fútbol, las competiciones nacionales en realidad, son una gigantesca farsa montada por las instituciones deportivas y políticas, y sostenida por los medios de comunicación.
Ya antes era difícil creer en las competiciones españolas de fútbol, pero es que ahora es realmente imposible. Todo es una farsa, un burdo engaño en el que participan activamente las instituciones, ya sean deportivas o políticas. Todo está podrido desde las raíces y los medios de comunicación son los encargados de sostener todo un entramado que apesta. Si ellos cumpliesen con su labor, casi nada de esto sería posible, pero los medios callan y ocultan los hechos cuando interesa o, cuando todo acaba por salir a la luz en contra de su voluntad, minimizan y blanquean la podredumbre.





