Es rozar al Atleti, y como consecuencia también al Barça, y los ciudadanos periodistas te saltan a la yugular dispuestos a rebanarte el pescuezo.

Las bombas de racimo son proyectiles único que, cuando están cerca de impactar en el blanco, se fragmentan para así alcanzar múltiples objetivos La oferta de 150 millones que el Madrid realizó al Atleti por Julián Álvarez, fue exactamente eso, una bomba que se fragmentó y, con una sola llamada, alcanzó los objetivos previstos. Preventivamente, desbarató una operación encubierta entre Gil Marín y Riquelme; impidió que los propietarios actuales del Atleti puedan vender al jugador por debajo del precio ofertado; dejó fuera de juego al Barcelona, que quería fichar a Julián; y puso de los nervios a los ciudadanos periodistas.

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