
Ni se le ha ido la cabeza, ni está loca, ni sufre una enajenación mental transitoria o permanente. Es, simple y llenamente, una racista.
Atribuimos a la locura determinados comportamientos que se salen de las normas de respeto a los demás. Si alguien es condenadamente racista, atribuirlo a un desequilibrio mental es una conclusión muy simplona. Puede que tranquilice algunas conciencias explicar las actitudes racistas y xenófobas diciendo que se le ha ido la cabeza, pero no es así. No es locura, no es enajenación mental, es racismo puro y duro plenamente consciente.





