22 de agosto de 2026.

Espanyol 1 – 2 Real Madrid.

Dos minutos y cuarenta y un segundos. Hemos tardado dos minutos y cuarenta y un segundos en darnos cuenta de que todo sigue igual en el corrupto fútbol español.

A los dos minutos y cuarenta y un segundos del primer partido de liga del Real Madrid de Mourinho, Calatrava, jugador del Espanyol, le da una patada en la espalda a Vinicius en el suelo, con el juego parado y sin opción alguna de disputar el balón. La patada es en la línea de la banda izquierda del Real Madrid. Junto a la cal. El linier está a pocos metros. El cuarto árbitro también. Nadie obstaculiza su visión. El árbitro principal se desentiende. Figueroa Vázquez, sospechoso habitual de las fechorías del VAR de los últimos años, ve la jugada en un varios monitores, con varias tomas y no dice nada. Los comentaristas de DAZN – cadena dirigida por un antimadridista furibundo – son cómplices necesarios del negreirato. Lo mismo en todas las emisoras. Todos callan y le quitan importancia a la acción. En el resumen del partido que publica La Liga en su canal de Youtube omiten esta acción. No quieren que se vea en todo el mundo. Si no hay pruebas, no hay delito. Por eso no quieren que el Real Madrid no elabore videos con estas jugadas en su televisión. Es el único lugar donde podemos ver lo que está ocurriendo. Y los árbitros denuncian al Real Madrid por los videos porque quieren deshacerse de las pruebas. Lo del corrupto fútbol español es orwelliano. 1984 es un cuento infantil comparado con lo que tienen montado en España la RFEF (Real Federación Española de Fútbol), el CTA (Comité Técnico de Árbitros), La Liga, el Fútbol Club Barcelona y los medios de comunicación. No olviden que estos últimos no viven de su audiencia, viven de la publicidad de La Liga.

Les advertí este verano sobre lo que iba a ocurrir esta temporada con un post en redes sociales que reproduzco a continuación: «Este año el tinglado va a atacar al Real Madrid de la manera más violenta posible. Todos los medios intentaron colocar a Riquelme en la presidencia del Real Madrid para controlar el club, pero no pudieron destronar a Florentino. Los ataques de La Liga, La RFEF, el CTA y la prensa contra el Real Madrid van a resultar furibundos. Molesta que denunciemos el negreirato. Y vuelve Mourinho. El entrenador que más lo denunció. Un entrenador que tenía razón. Un negreirato que todos los medios intentan tapar porque viven de las subvenciones de La Liga y no pueden admitir que la competición de la que informan está adulterada desde 1993. Van a intentar destruir el Real Madrid de Mourinho desde el primer día. Por tierra, mar y aire». No es que sea adivino, es que les conozco perfectamente.

A partir de esa patada comenzó lo que hemos visto decenas de veces en decenas de campos de la Mugrienta Liga Negreira. Permisividad del Negreira boy de turno con las entradas, los empujones y las patadas del equipo rival. Barra libre especialmente con Vinicius, que a la media hora ya había recibido cinco faltas. Adivinen quién vio la tarjeta. Efectivamente. Vinicius. Porque Sánchez Martínez tiene animadversión a Vinicius. Ya lo demostró hace unos años en Mallorca cuando Maffeo – tuercebotas que ha fichado por el Valencia para regocijo del sector racista de su afición – le hizo una entrada escalofriante a la rodilla que le podía haber costado su carrera. No pitó ni falta. Vinicius protestó y Sánchez Martínez se encaró con él, con ese aire chulesco de perdonavidas que tiene, y le amenazó con un: «Te expulso». En su mirada había más odio que en el neonazi que interpretaba Edward Norton en American History X.

Porque no es una acción más. No es un lance más del juego. Es la demostración de que el bullying contra Vinicius no tiene fin. Cala acaba de llegar a Primera División y es la primera vez que se cruza con Vinicius, a los dos minutos de partido le pega una patada en la espalda, estando Vinicius en el suelo. No lo hace porque está caliente por alguna acción anterior. No han tenido oportunidad de cruzar sus destinos con anterioridad. Lo hace en frío. Con premeditación. Posiblemente cumpliendo las órdenes de su entrenador. Dadle a Vinicius para sacarle del partido, a ver si se rebota y le expulsan. Lo hacen porque saben que pueden coserle a patadas y no pasa nada. Porque el CTA permite el bullying a Vinicius desde que llegó a España. Un bullying que ejercen RFEF, CTA, prensa, fiscales, rivales y aficionados. El bullying de gran parte de una sociedad enferma. Un bullying a Vinicius y al Real Madrid.

El excolegiado Estrada Fernández denunciará tras el partido que según el CARD, un manual de criterios arbitrales, reglas y directrices que acaba de publicar el CTA, la acción de Cala sobre Vinicius es de tarjeta roja. Queda una vez más de manifiesto que estos manuales y estas circulares los aplican cuando y como les viene en gana.

Ese lance a los dos minutos y cuarenta y un segundos de partido certifica que la liga española no es más que la Mugrienta Liga Negreira. Una competición en la que al Real Madrid le arbitran unos personajes tendenciosos. Sí, no son imparciales. Son tendenciosos. Muestran imparcialidad, siguen una idea, una doctrina, tienen una intención fija. En ningún país del mundo una empresa o una persona es juzgada por un juez que le ha denunciado. Es un conflicto de intereses evidente. Como el de que un club le pague 8,4 millones al vicepresidente de los árbitros. Sánchez Martínez, es fundador del sindicato de árbitros españoles, un sindicato que no surgió para luchar contra el Fútbol Club Barcelona por manchar la reputación de su colectivo comprando a su vicepresidente. Todo lo contrario. Se creó para luchar contra el Real Madrid para censurar los videos que elabora. Para silenciar el negreirato. Los árbitros españoles jamás han tenido una mala palabra contra el club que compró a su vicepresidente. Sin embargo muestran continuamente animadversión y ensañamiento con el club que se atrevió a denunciarlo y que exige la renovación de todo el sistema arbitral. Un sistema arbitral en el que el juez del caso Negreira encontró indicios de «corrupción sistémica» para favorecer los intereses del Fútbol Club Barcelona. Los árbitros se defienden como gato panza arriba. No quieren perder sus 300.000 euros anuales. Esos 300.000 euros anuales que consiguieron el día en que Enríquez Negreira les llamó para comunicarles su ascenso a Primera División. Tal y como ocurrió con Sánchez Martínez, el Negreira boy escogido por el CTA para el debut del Real Madrid de Mourinho.

El jefe del sindicato le pitará diecinueve faltas al Espanyol y dejará de pitar una decena más. Vinicius recibirá ocho de ellas. Ninguna sancionada con tarjeta. En la primera hora de partido hay una roja y tres amarillas no pitadas. A Cala le perdonaron una roja y una segunda amarilla, por lo tanto dos tarjetas rojas. De las cinco tarjetas al Espanyol, una es por una discusión con Vinicius, no por una entrada y tres de ellas son pasado el minuto ochenta y cuatro de partido. De estas tres, dos son por protestar. Lo de sacar las amarillas al final del partido para maquillar las estadísticas es una de las estrategias más sucias de los Negreira boys del CTA. No quieren salir muy retratados en el dossier a la UEFA.

Los arbitrajes en el campo del Espanyol dan para mucho. Recuerden la expulsión de Cabrera por un golpe con el brazo a Lamine Yamal. Ese día Iglesias Villanueva – sí, el que no avisó para revisar la entrada por detrás de Romero a Mbappé a la altura de la rodilla que dio la vuelta al mundo – avisó a Soto Grado y expulsaron al jugador del Espanyol. El Madrid se dejó los tres puntos el día de la entrada a Mbappé. Ayer casi consiguen que nos dejemos dos. Porque el campo del Espanyol se ha convertido en una de esas salidas propicias para una emboscada del CTA. Como la trilogía Atleti, Osasuna Espanyol de la temporada 24/25. Como la trilogía de empates contra Rayo, Elche y Girona que hirieron de muerte al Madrid de Xabi Alonso la pasada temporada. Les avanzo las jornadas propicias para darle el vuelco a La Liga de esta temporada. Si llegamos vivos a esas fechas. Serán las jornadas 30, 31 y 32. Atleti en el Bernabéu, Osasuna y Getafe fuera. El Real Madrid – Barcelona se disputa en la jornada 35 y el tinglado no quiere sorpresas. Veremos desfilar a los Alberola, De Burgos Bengoetxea, Munuera Montero, Muñiz Ruíz o Quintero González convenientemente escoltados por Iglesias Villanueva, Figueroa Vázquez o Trujillo Suárez en la sala oscura de Las Rozas. Hasta que no se limpie el CTA, esto seguirá oliendo a Negreira.

En cuanto al fútbol, me gustó el Madrid, tuvo intensidad durante todo el partido. Creó oportunidades para marcar más goles. Remates de Mbappé ante el portero. Cabezazos de Bellingham. Control y acoso durante la última media hora. Bien a balón parado. Y los cambios bien hechos por don José. Saca a Espí para fijar centrales y a Trent para centrarle balones. Camavinga para controlar el juego. Le pide a Huijsen y a Valverde que avancen en conducción para crear el caos en las líneas blanquiazules. En una incursión de Mbappé en el área enemiga, el balón llega rebotado a Carlos Espí, al que sus compañeros han apodado Joselu Jr., y el chico resuelve muy bien en el área en el descuento.

Primeros tres puntos. Buen ambiente en el equipo. Todos celebran el gol. También los que corren desde el banquillo. Los refuerzos de este año son grandes jugadores y mejores personas. Mou celebra con efusividad y se va a dar órdenes a Valverde para aguantar los últimos minutos. Cabeza fría. El equipo se lleva tres puntos muy valiosos en una emboscada del CTA.

En la rueda de prensa – no se pierdan ninguna rueda de prensa de esta temporada – don José estuvo magistral afirmando sobre la persecución a Vinicius: «Creo que es una cosa que tiene ya un formato, tiene algo que se repite entre adversarios, primero le doy yo, luego tú, luego yo, luego tú, si me sacan una amarilla… le das tú. Es una frustración para él. Tiene que tener un gran control emocional. He hablado con él, hasta le he dicho ‘atento a cómo vas a celebrar si marcas un gol’. Es duro, estamos en una era social de antibullying, con Vini estamos todavía en el bullying, del adversario y del público. Tenemos que prepararlo al máximo».

The special one dejó en evidencia la estrategia de los entrenadores contrarios, la permisividad de los árbitros y la campaña de acoso que sufre Vinicius. Todo en un par de frases. Por eso es The special one. Estamos en buenas manos. Hace unos días, cuando le preguntaron sobre el caso Negreira, dijo: «Cuando yo estaba aquí… Yo olía algo». Y nos dejó un GIF glorioso a todos los madridistas. Oliéndose las manos y arrugando la nariz. Algo olía mal. Sí. Y trece años después nada ha cambiado, sigue oliendo mal. Anoche lo pudo comprobar. Sigue oliendo a Negreira.


NOTA: Gracias a todos los lectores que me han conocido con Negreira para dummies: el mayor escándalo del fútbol europeo y están comprando también Madridismo sin complejos. Gracias a ustedes se está convirtiendo en un libro de culto entre los madridistas.

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