
Muy indignados con lo que sucede en el Mundial, incluso llamando a parar la competición, pero de perfil y silbando cuando los escándalos se producen en las competiciones nacionales.
Indignadísimos estaban con la injerencia de Trump en el Mundial y más aún con Infantino por aceptarla de buen grado. Algunos incluso llamaban a la rebelión de las federaciones, que deberían protestar por tamaña cacicada y para la competición. Curiosamente, son los mismos que se han puesto de perfil con el escándalo Barça-Negreira y no han movido un dedo para investigarlo ni para que los clubs se planten y detengan las competiciones nacionales.





