
Lo lógico sería que, escuchando más programas y a más ciudadanos periodistas, uno estuviese más informado, pero no es así, es exactamente al revés.
Mentar el nombre de José Mourinho y ponerse las gallinas de los medios a cacarear y correr despavoridas es todo uno. Decir Mourinho es como mostrar un crucifijo a Drácula, tirarle por encima un cubo de agua bendita o hacerle un collar con una ristra de ajos. Mencionas la posibilidad de que Mourinho pueda volver a ser en algún momento entrenador del Real Madrid y entran en combustión, se transforman como Hulk.




