Ayer estaba sin un euro porque el estadio se lo había comido todo.
Hoy, por el contrario, debe fichar, fichar y fichar porque eso es lo que hacen los ricos como él.

Una vez más, nos encontramos inmersos en una situación equivalente al gato de Schrödinger, que está vivo y muerto al mismo tiempo. En este caso se trata del Real Madrid, al que se le exigen fichajes importantes, y por lo tanto carísimos, porque tiene dinero a espuertas y a la vez está más tieso que la mojama. Según convenga a las ideas de algún ciudadano periodista, el Madrid es un club opulento, con grandes recursos económicos, cuando apenas unos días antes el club fichaba lo que podía, no lo que quería, porque las arcas estaban vacías.

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