26 de agosto de 2026

Real Madrid 4 – 1 Real Sociedad

Vuelve don José Mourinho al Bernabéu. La última visita la hizo con el Benfica, pero tuvo que estar en el parking porque estaba sancionado. Esta vez entra por la puerta grande y se sienta en el trono. En el banquillo. En ese asiento que pocos privilegiados pueden ocupar. Y muchos menos en dos ocasiones. Don Florentino Pérez ha vuelto a ordenarle caballero de la Orden blanca. En su anterior etapa, don José elevó la competitividad de un Madrid que pasó de ser eliminado todos los años en octavos de Champions a ganar la competición seis veces en once años. Toda una hazaña. Sentó las bases. Don Carlo y Zizou recogieron los frutos. Hoy empieza su segunda etapa en el mejor club de la historia del fútbol. Está como niño con zapatos nuevos. Más sereno, más reposado, más sabio.

Antes de empezar el encuentro el Bernabéu rinde homenaje a Cucurella y a Oyarzabal, campeones del mundo con la selección española. Unas horas después, el Fútbol Club Barcelona, en lugar de homenajear a sus jugadores campeones del mundo con España, decidió hacer un acto de exaltación – palabras de su presidente Joan Laporta – de la bandera independentista catalana. El Fútbol Club Barcelona es un club que se identifica con una ideología supremacista y xenófoba. Rodri, tan español él, estará encantado con su debut en el Camp Nou.

Don José repite once inicial. Estamos en el segundo partido de la temporada. Es muy pronto. Pero si algo funciona tenemos que celebrarlo. El equipo tiene hambre. Llevan dos años de estricta dieta de títulos. Salen todos muy concentrados. Muy serios. Esa seriedad le encantaría a Mr. Ancelotti. En el banquillo del Real Madrid las canas deberían ser un requisito imprescindible. Los experimentos mejor con el Castilla.

El Madrid sale intenso y empieza a meter a la Real Sociedad en su área. El equipo encuentra pocos espacios. La Real es un hueso duro de roer. Pero el equipo tiene paciencia. Es algo que destacará Mourinho rajoyeando en la rueda de prensa. Cuando hemos estado mal, hemos estado bien. Porque don José valora la paciencia, la seriedad y la tranquilidad del equipo en los momentos difíciles. El equipo ha estado trancuilo, que decía don Carlo. Y don José advierte. Vendrán tiempos difíciles. Hay que sobreponerse y resistir. Algo que no conciben las frágiles damiselas de la generación de cristal que engrosan las filas del pseudomadridismo. Primera parte del primer partido de un Real Madrid con seis fichajes y nuevo entrenador y se ponen a silbar al equipo y a Vinicius. Aficionados tóxicos, mequetrefes que no saben qué hacer en su vida y vienen al estadio del mejor club del mundo a vomitar sus frustraciones personales.

El Madrid de don José tiene un arma secreta ante las defensas cerradas. La analicé en mi crónica del partido de Cornellá. Las incursiones en el territorio enemigo. Tanto Huijsen como Fede son los encargados de ejecutarlas. También Camavinga. Cogen el balón en el centro del campo y arrancan a toda velocidad, con potencia, hasta la frontal del área. Eso provoca el caos en la defensa rival. Los defensas no saben si salir a tapar o no. Se generan huecos. Así llega el primer gol del Madrid. Don Federico le hace llegar un balón al mejor goleador del mundo, que con un control orientado se deja el balón a placer y marca un golazo por la escuadra.

En un desajuste defensivo llega el empate. Justo antes del descanso. Un dejà vu del partido contra el Espanyol. Pero no se preocupen. En el banquillo tenemos a un Magnus Carlsen de la estrategia y la táctica. Y con un par de ajustes el Real Madrid atropella a al Real Sociedad en la segunda parte. Son cosas que hacía habitualmente don Carlo. Las canas. Miles de partidos.

La segunda parte del equipo es magnífica. Juego muy vistoso. Combinaciones mágicas. Muy bien Mr. Guler. Ya se nos ha hecho todo un hombre. La dupla formada por Valverde y Silva saca el balón sin sufrimiento. Ambos le dan mucha continuidad al juego. Una vez llevan el balón arriba, Vinicius, Mbappé y Bellingham entran en ebullición. Hace tiempo que les dije que el Real Madrid tiene a los tres mejores jugadores del mundo. Según el momento de la temporada y el estado de forma de cada uno se van intercambiando los puestos en el podio, pero no hay nadie más. Lo demostraron en el Mundial. Son las estrellas de Brasil, Francia e Inglaterra. Los nuevos galácticos de Florentino. Y les advierto que Endrick va a explotar. Y también Yan. Sí, ese tipo tan cool que regatea a toda velocidad y deja sentados a los defensas.

El estado de Bellingham es magnífico. Parece que esté todavía jugando el Mundial. Es el jugador que se incorporó más tarde. Está perfecto. Don Carlo le convirtió en su primera temporada en el Di Stéfano del siglo XXI, un todocampista, un tipo que lo mismo baja a recoger el balón que marca gol de cabeza, asiste, recupera. Es el jugador de fútbol total. La lesión del hombro y los continuos cambios de posición, para intentar tapar agujeros en un equipo diezmado por las lesiones, motivaron que no pudiésemos verle brillar en los últimos tiempos. Don José ha visto en él lo mismo que don Carlo. Es imprescindible. Abarca todo el medio campo, toda la frontal del área y llega a posiciones de remate. Presiona como el que más. Lord Bellingham es lucha y es belleza. En el segundo gol responde a una maravillosa pared que le propone don Kylian y le deja solo frente a Remiro. En el tercer gol hace una jugada saetarubiesca y le regala el gol a un Vini que se transforma en Raúl. En el cuarto gol, Vinicius transmuta en don José María Gutiérrez y le pone una asistencia a Mbappé, que marca con una pequeña vaselina. Los tres mejores jugadores del mundo combinando entre ellos y disfrutando. Ellos y nosotros.

Además de lord Jude Victor William Bellingham, don Kylian Mbappe está en un estado de forma excelso. Como si estuviese jugando la final del Mundial. Además de marcar tres goles, tuvo un par de ocasiones más delante del portero. El francés cogió varias veces el balón en mitad del campo y arrancó como una manada de búfalos en dirección a la portería, pisoteando a todo el que se pusiese delante. No he visto una potencia igual y una conducción tan precisa a esa velocidad desde Ronaldo Nazario. Da gusto verle arrasar la pradera del Bernabéu.

Los chicos se divierten. Se gustan. Intentan jugar bonito. Celebran los goles con alegría. Don José es muy inteligente. Y respeta los tiempos. Mantiene a Vinicius en el campo y solo le sustituye después de su asistencia y su gol para que los aplausos de los madridistas del Bernabéu tapen los silbidos de las cuatro viudas de Rodri que le silbaron en la primera mitad. Sí, hay madridistas que querían vender a Vinicius y fichar a Rodri. Cuando Vini se acerca a don José, el portugués le recibe con una sonrisa y le abraza. Y le comenta en portugués: «Mira cómo te aplauden ahora». Y se parte de la risa. Don José no juega con el patrimonio del club intentando quedar por encima de la estrella del equipo para ser el protagonista. No intenta quedar como el más guapo o el más inteligente porque ya lo es. The special one no tiene nada que demostrar. Y cuando un chico no está bien, hay que darle minutos hasta que esté bien. Para que salga del bache. No mandarle al banquillo como castigo. Es la forma de recuperar jugadores para la causa. Es algo que hacía don Carlo porque era un hombre sabio. Nuevamente las canas. No basta con la pizarra y el guardioleo. Los jugadores de fútbol no son robots. Son personas. Hay que conocer a cada uno de ellos y tratarle de forma distinta. Es algo que Xabi Alonso no supo entender. El liderazgo es otra cosa.

Y una reflexión muy importante. Salta la sorpresa. El Madrid gana un partido sin Rodri. Bueno, dos. Y golea. Sin centro del campo. Quién nos lo iba a decir.


NOTA: Gracias a todos los lectores que me han conocido con Negreira para dummies: el mayor escándalo del fútbol europeo y están comprando también Madridismo sin complejos. Gracias a ustedes se está convirtiendo en un libro de culto entre los madridistas.

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