
Son tan obtusos, les corroe tanto el odio, que son capaces de boicotear un proyecto casi antes de nacer. Prefieren perder si con eso tienen razón.
No hay peor idiota que aquel que, por un prurito o una rencilla personal, rema en contra de sus propios intereses. Son como el que proclama ufano que se joda mi capitán, no como rancho. O el que grita muera aquí Sansón con todos los filisteos. Con tal de tener razón y/o satisfacer sus ansias de venganza, ponen palos en las ruedas de un proyecto que ahora está naciendo y prefieren perder porque sus caprichos infantiles no han sido satisfechos.





