12 de septiembre de 2026

Real Madrid 4 – 1 Rayo Vallecano

El Madrid de don José Mourinho empieza una trilogía de partidos antes del primer parón de selecciones. Don José realiza varios cambios en el once inicial para dar descanso a algunos jugadores tras la meritoria victoria en el primer partido de Champions contra el Inter, un partido de máxima exigencia contra un gran equipo. Y sin efectivos en el centro del campo.

Aparece Diomande en el once inicial. The special one reserva a Guler para la batalla de Elche y el derbi contra el Atleti. Algunos analizan las alineaciones de los partidos individualmente e interpretan la suplencia del turco como un castigo. No tiene sentido alguno hacerlo así. Hay que pensar en los tres partidos en nueve días. Los que no juegan hoy tendrán minutos en los próximos partidos. Hay que gestionar las energías del equipo. Don Carlo le llamaba energgía. Don José le llama gasolina. También le llama «piernas frescas».

Bernardo Silva regresa al once inicial y realiza un buen partido. Diomande es un jugador eléctrico. Encara. Tiene el descaro de Vinicius. No le importa perder el balón, en la siguiente jugada vuelve a intentar regatear a los defensas. Su partido es muy completo. Su sacrificio en defensa es muy destacable. Mourinho está encantado con él.

El equipo sale con la actitud, la concentración y la presión alta que define la segunda era de Mourinho. Fruto de la presión el equipo roba arriba y provoca errores en la defensa del Rayo. García Verdura y Pulido Santana están en la línea del Cártel Técnico Arbitral. Perdonan varias tarjetas a los jugadores del Rayo – la primera tarjeta será en el minuto setenta y cinco con el partido decidido – y le birlan un penalti claro a Mbappé. De esos que le suelen pitar a Raphinha y a Lamine Yamal con rapidez y diligencia. Al Fútbol Club Barcelona los penaltis se los pitan antes de que el jugador toque el suelo. A la velocidad de la luz. Los cachorros de Negreira tienen más reflejos que Bruce Lee en su prime. Revisen los videos. Resulta hasta cómico.

El Madrid se hace con el control absoluto del partido. No pasa apuros. Juegan con mucha intensidad y rapidez. Como destacará Mourinho en la rueda de prensa, no marean la perdiz con pases horizontales, no aburren a las ovejas, combinan rápido buscando la portería. En el minuto catorce, Carreras, un lateral que ataca mejor que defiende, llega veloz a un balón cercano a la línea de fondo y Lejeune comete penalti. Lo transforma Mbappé. Tres minutos después, el Madrid, que sigue presionando, recupera un balón y trenza una jugada magnífica. Carreras tira una pared con Mbappé y se queda solo ante el portero. El segundo. El tercero llegará pasada la media hora, Vinicius le da una asistencia a lord Bellingham, que ajusticia a Audero y asesina el partido. Al Madrid de Mourinho el Rayo le ha durado media hora del primer asalto.

Antes de acabar la primera mitad el Madrid tiene alguna otra ocasión. Nuevamente, como ante el Betis y el Inter, el mejor jugador del rival es el portero. El Madrid llega mucho, genera muchas ocasiones. Los partidos en los que antes el equipo se atascaba, los resuelve ahora con contundencia y una cierta placidez. Y sin Rodri. Y sin centro del campo. El Madrid acaba con todos los relatos que inventan los supuestos entendidos de fútbol que tenemos en España. Los destruye. Una y otra vez. Así ha sido durante toda su historia. Algunos se empeñan en seguir fabulando. Siguen gastando sus energías en vano. Alfalfa para el pseudomadridismo.

En la segunda mitad, el Rayo, que no tiene nada que perder, se va arriba y pone en dificultades la salida del balón del Madrid. Camello marca un gol tras un error defensivo. Los vallecanos se crecen y asedian durante unos minutos a Courtois. Son momentos para disfrutar de las paradas del mejor portero del mundo. Don José mantiene a Vinicius en el campo para que vaya cogiendo forma a base de minutos. Algunos no entienden que la manera de que alguien mejore no es sentarle y que no juegue, sino darle confianza y minutos. Muchos no recuerdan que la confianza que Ancelotti le dio a Vinicius fue la que le convirtió en el mejor jugador del mundo.

El Madrid se rehace y vuelve a tomar el control del partido. Guler sale al campo y realiza una exhibición. Muchos argumentan que es un error que no haya sido titular. Nuevamente, deben considerar la trilogía de partidos, no un partido independiente. Y no es lo mismo salir al campo en el minuto uno, cuando los tanques de gasolina del rival están a rebosar, que salir en el setenta y dos, con el rival cansado buscando el segundo gol y dejando más espacios. Hay que reflexionar un poco si quieren analizar un partido de fútbol. Esto no es el FIFA.

En la segunda mitad, a pesar de las dificultades que pasó durante algunos minutos, el equipo genero cuatro o cinco ocasiones claras que motivaron paradas antológicas del portero del Rayo. Además, el Negreira boy de turno no quiso pitar un penalti a Guler. En los últimos minutos Mbappé marca el cuarto en un bonito contraataque de Camavinga y Guler. Mbappé acaba el partido con dos goles y una asistencia. Es el máximo goleador de la Mugrienta. Pero, mientras Raphinha está en modo balón de oro y empieza a recibir el apodo de Míster Champions, sin haber olido ninguna, a Mbappé le niegan el pan y la sal. Así funciona la prensa deportiva española. Y los incautos que se tragan el relato.

El Madrid hace una gran primera parte, aniquila el partido en treinta minutos. Pasa algún momento de dificultad y acaba ganando cuatro a uno. Cuatro que podrían haber sido seis u ocho. En el fútbol, los aficionados normales, cuando su equipo pasa alguna dificultad, lo que hacen es animar, no silbar. Lo de silbar solo lo hacen los idiotas. Y silbar después de una gran primera parte del equipo es de ser muy idiota y muy poco agradecido. Los que perdieron las elecciones no aceptan el resultado de las urnas. No son demócratas. Quieren asaltar la presidencia del mejor club de la historia del fútbol para ponerlo en manos de nuestros enemigos. Son los tontos útiles de Tebas, de Louzán y de su monigote Riquelme. Afortunadamente don Rafael Nadal Parera estuvo en el estadio. El próximo presidente del Real Madrid no será Riquelme, no será una marioneta del gobierno. El próximo presidente del Real Madrid será aquel al que don Florentino nombre caballero. El que saque la espada de la roca. No será un advenedizo impuesto por nuestros enemigos. Los silbadores seguirán silbando. Ladran, luego cabalgamos.


NOTA: Gracias a todos los lectores que me han conocido con Negreira para dummies: el mayor escándalo del fútbol europeo y están comprando también Madridismo sin complejos. Gracias a ustedes se está convirtiendo en un libro de culto entre los madridistas.

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