
17 de septiembre de 2026
A finales de julio unos 72.000 inmigrantes africanos, en su mayor parte marroquíes, entraron en la ciudad española de Ceuta, que tenía unos 80.000 habitantes. La entrada masiva se produjo con la colaboración necesaria de Marruecos y del gobierno de España. Esto ha producido una crisis social, sanitaria y de seguridad en la ciudad española.
El 8 de septiembre la grada de animación del Bernabéu mostró cartulinas con la bandera de Ceuta y coreó «Ceuta no se vende, Ceuta se defiende». Todo con el beneplácito del club y con la difusión pertinente en la página web del Real Madrid.
El pasado martes en el Elche – Real Madrid ambos equipos salieron al terreno de juego con unas camisetas de apoyo a Ceuta en las que se leía «Todos somos Caballas». Tres jugadores del Real Madrid, Vinicius, Mbappé y Konaté, decidieron ponérsela a medias.
Mbappé aclaró que «lo primero que quiero decir es que tengo toda la solidaridad con Ceuta y con todas las víctimas. Porque antes de ser jugador, soy humano. Pero también yo quería tener un gesto y un pensamiento para todos los inmigrantes que han perdido la vida y que también están en condiciones duras”. El padre de Kylian Mbappé es de origen camerunés, su madre tiene ascendencia argelina. Los padres de Ibrahima Konaté son de Mali. Vinicius es un inmigrante brasileño que ha sufrido insultos racistas en casi todos los estadios de España y en ningún estadio de Europa.
Tras el gesto de los tres jugadores del Real Madrid apoyando a Ceuta, pero teniendo también un gesto con los inmigrantes que buscan una vida mejor, toda la derecha y la extrema derecha mediática ha emprendido una campaña de linchamiento contra Vinicius, Mbappé y Konaté. A ella se han sumado racistas y xenófobos de toda España. Y también el sector racista y xenófobo de la afición del Real Madrid.
El fútbol es un deporte universal. En un equipo de fútbol conviven personas de distintas edades, procedencias, extractos sociales, religiones, culturas e ideologías. Pero todos se unen por un objetivo común, defender en este caso el escudo del Real Madrid. Conseguir gloria para el club. El fútbol debería unir, no dividir.
Un club no debería posicionarse políticamente. Y si lo hace, no debería obligar a sus jugadores a hacerlo. Un club no debería representar una ideología política, debería acoger a aficionados al fútbol y respetar su libertad de pensamiento.
El problema de Ceuta, además de ser un problema social que sufren todos en la ciudad, tanto los ceutíes como los inmigrantes, es un problema entre dos países. Es un problema geopolítico de España que deben resolver los españoles. Y aquí es cuando todos los patriotas de hojalata que han arremetido contra Vinicius, Mbappé y Konaté han quedado desenmascarados. Porque le han exigido a un brasileño y a dos franceses que se pronuncien sobre un problema geopolítico de España. Y además le han exigido a Mbappé y a Konaté, cuyos padres son inmigrantes africanos, que renieguen de sus orígenes. No hay más que ver la campaña de acoso, insultos y amenazas de muerte que ha sufrido el jugador del Betis Abdessamad Ezzalzouli «Ez Abde» por ponerse la camiseta de apoyo a Ceuta. Esto es fútbol. Quien quiera posicionarse que lo haga, pero no se le puede obligar a alguien a hacerlo. Imaginen qué le hubiese pasado a Brahim, que juega con Marruecos, si hubiese jugado de titular en Elche y hubiese tenido que posicionarse saliendo con o sin la camiseta. Respeten la libertad individual.
Y luego está la coherencia. Quienes me siguen desde hace años saben perfectamente que he luchado contra la doble moral tanto en la política como en el fútbol. Los hechos no pueden estar bien o mal en función de quienes los lleven a cabo. Y este es uno de los principales problemas de España. Ver la paja en el ojo ajeno y no ver la viga en el propio.
En España los medios de derecha y extrema derecha llevan veinticuatro horas hiperventilando porque un brasileño y dos franceses no han querido, según ellos, defender el territorio español. Sí, los Federico Jiménez Losantos, Carlos Herrera, Jorge Bustos, Manolo Lama, Antonio Naranjo, Eduardo Inda, Jorge Calabrés, Juanma Rodríguez y demás secuaces de sus medios. También muchos influenciadores en redes sociales. Y el partido político VOX. Todos presumen a todas horas de ser muy españoles. En España gran parte de la derecha y la extrema derecha es xenófoba. No entienden que alguien pueda sentirse muy español y no odiar a los extranjeros. La manera de sumar puntos de españolidad de estos personajes ante sus audiencias ha sido poner en la diana a los tres negros del Real Madrid.
En las últimas horas ha quedado demostrado que la campaña contra Vinicius, Mbappé y Konaté no ha sido por el gesto de ponerse la camiseta a medias. La campaña contra ellos ha sido porque los extranjeros tienen que pasar por el aro, tienen que humillar, tienen que pensar como ellos quieren. Fíjense en que ninguno de los anteriormente citados, ninguno de los medios, ninguno de los influenciadores que están linchando a nuestros jugadores ha tenido un solo reproche a los jugadores españoles de la selección española que no han querido ponerse la camiseta de apoyo a Ceuta.
El Fútbol Club Barcelona jugó hace unos días contra el Levante. Los jugadores del Levante llevaron todos la camiseta de apoyo a Ceuta, ninguno de los jugadores españoles de la selección española que juegan en el Barcelona se la puso. Anoche ocurrió lo mismo en el Fútbol Club Barcelona – Racing de Santander. Muchos argumentan que el Real Madrid como club decidió hacer un homenaje y el Barcelona no, pero la opinión pública no está cuestionando la postura de ambos clubes, todos están cuestionando la postura individual de tres jugadores. Y si cuestionan la postura individual de los extranjeros del Real Madrid, deben cuestionar también la postura individual de los españoles del Barcelona, que además juegan en la selección española y por lo tanto representan a España. Le piden gestos a los extranjeros que no le piden a los españoles. Federico Jiménez Losantos ha llegado a decir que «los señoritos del Madrid están con los que violan niñas en Ceuta». También podría haber dicho que «Joan García, Eric García, Pau Cubarsí, Dani Olmo, Fermín, Rodri, Pedri y Lamine Yamal están con los que violan niñas en Ceuta», pero no lo ha hecho. A esto podemos jugar todos. Resulta indigno para la profesión y para la decencia.
A los jugadores españoles de la selección española Joan García, Eric García, Pau Cubarsí, Dani Olmo, Fermín, Rodri, Pedri y Lamine Yamal nadie les ha afeado que no se pusiesen camisetas de apoyo a Ceuta. Ahora resulta que las fronteras de España las tienen que defender un brasileño y dos franceses, pero los jugadores españoles de la selección española y su capitán Rodri, no. En este caso todos calladitos. Porque estos le han dado un Mundial a España. Y si los comunicadores, los influenciadores y los políticos de derecha y extrema derecha se meten con los jugadores de la selección española podrían perder oyentes, seguidores y votantes. Eso sí, a los negros del Real Madrid, a lincharlos. Son patriotas fijos discontinuos. No es el qué, es el quién. Me repugna su doble moral. Desprenden todos un hedor a racismo y xenofobia que tira de espaldas.
Y otro tema es la libertad de expresión, que todo el mundo habla de ella pero ojo con expresar una opinión que no les guste. Te piden que te posiciones, pero si no te posicionas como ellos quieren entonces te linchan, piden que te expulsen del Real Madrid que te vayas de España.
Y lo de Ceuta es muy sencillo. Pero hay que aceptar que dos ideas pueden coexistir sin que haya que tomar una posición signifique atacar a otra. Les daré mi opinión personal. Aunque no me la hayan pedido. La gente tiene derecho a buscarse una vida mejor. La gente tiene que entrar legalmente en un país. El país que permite la entrada de inmigrantes debe permitir entrar a al número de inmigrantes a los que pueda acoger en unas condiciones dignas, no cogerlos y repartirlos por las calles de las ciudades españolas y que algunos de ellos no tengan otro medio de vida que la delincuencia. Conviene recordar que España es uno de los países con más paro de la Unión Europea. Hay inmigrantes que vienen a trabajar, la gran mayoría, otros no. Marruecos suele vaciar sus cárceles con indultos masivos de su Rey y muchos reos vienen a España huyendo de la policía o de otros delincuentes. Marruecos envía 70.000 inmigrantes a España y el gobierno de España, que es quien debe controlar las fronteras, les deja pasar. Ambos gobiernos, que no países, salen beneficiados. El gobierno español aprovecha el rechazo que provoca la inmigración descontrolada, que deriva en un incremento de la inseguridad, para agitar el fantasma de la ultraderecha y movilizar a su electorado. La derecha y la extrema derecha aprovecha el asunto para intentar ganar votos. Los gobernantes de ambos países crean el problema, los políticos intentan aprovecharse, quienes sufren las consecuencias son los ciudadanos, los españoles y los inmigrantes. Y hay muchos inmigrantes que se mueren en el mar. Se puede estar a favor de que la gente tenga derecho a una vida mejor, a que no mueran intentándolo y en contra de la inmigración ilegal masiva, de la delincuencia. No es lo uno o lo otro. Pero los políticos crean silos ideológicos y pretenden colocarnos en ellos para manipularnos más fácilmente. Nos usan para dividirnos, aprovecharse y seguir en sus cuotas de poder. Esto ocurre desde el inicio de los tiempos.
Mediáticamente lo de Vinicius, Mbappé y Konaté se ha utilizado como cortina de humo de los medios afines al gobierno para que no se hable de su responsabilidad en la crisis de Ceuta y se ha usado por parte de los medios y de los partidos de derecha y extrema derecha para poner el foco en tres extranjeros negros y sumar puntos de españolidad ante sus votantes. Como les he dicho, a los jugadores españoles de la selección española nadie les ha señalado por no ponerse la camiseta de apoyo a Ceuta.
Los patriotas de hojalata han resultado más racistas y xenófobos que patriotas. A sus compatriotas no han querido pedirles cuentas porque son españoles y han ganado un Mundial. Prefieren linchar a un brasileño y dos franceses. Nuevamente no es el qué, es el quién. En España siempre es el quién.
Siempre he dicho que la selección española no le hace ningún bien al Real Madrid. Estos días he comprobado que España, tampoco. Y de los patriotas de hojalata ya dijo Schopenhauer: «Todo imbécil execrable, que no tiene en el mundo nada de lo que pueda enorgullecerse, se refugia en este último recurso, de vanagloriarse de la nación a la que pertenece por casualidad.»
NOTA: Gracias a todos los lectores que me han conocido con Negreira para dummies: el mayor escándalo del fútbol europeo y están comprando también Madridismo sin complejos. Gracias a ustedes se está convirtiendo en un libro de culto entre los madridistas.







