25 de octubre de 2026

Fútbol Club Barcelona 1 – 2 Real Madrid

El Real Madrid de Mourinho está a seis puntos del equipo que le pagó a Negreira 8,4 millones de euros durante al menos diecisiete años. Una derrota en el Camp Nou supondría el adiós a la Mugrienta. El Real Madrid aterriza en Barcelona sin dos de sus estrellas. Vinicius por una cacicada del Comité Técnico de Árbitros y Courtois por una inoportuna gripe. Aunque la ausencia a última hora de Thibaut provoque el pánico entre los aficionados madridistas, yo me siento tranquilo. Don Andriy Lunin fue el artífice del noventa y nueve por ciento de la decimoquinta.

El once inicial me gusta. Me gusta mucho. Puede ocurrir cualquier cosa. Pero me gusta ver a Valverde, el mejor lateral derecho del mundo, donde le corresponde. Y a don Bernardo Mota Veiga de Carvalho e Silva, ese ilustre portugués doctorado en la Premier League, como acompañante de don Aurélien y lord Bellingham. Guler en la izquierda. Arriba Kylian y Diomande. Un equipo fuerte y con talento con unos jugadores a los que se les ha faltado al respeto en demasiadas ocasiones. Uno puede entender que lo hagan los antimadridistas, pero me resulta abominable que lo haga un cierto sector del madridismo.

Nada más iniciarse el partido podemos comprobar que todo el equipo tiene un nivel máximo de compromiso y concentración. Don Andriy es un témpano de hielo. Es frío. No expresa sus sentimientos. No muestra emoción alguna. Es el portero más tranquilo del mundo. Es la versión ucraniana del Raymond Holt de Brooklyn Nine-Nine. Los centrales están muy atentos. Reconozco que sentí temor ante la titularidad de Huijsen. Los Negreira boys del Cártel Técnico Arbitral le suelen expulsar a la más mínima. Como tiene cara de buen chico, abusan de él. El partido de Dean y de Ibrahima resulta magnífico. Construyen una muralla infranqueable contra la que chocan todos los jugadores del Barcelona cual mosquito en parabrisas. Valverde está muy bien controlando a Gordon y Cucurella tiene totalmente domesticado a Lamine Yamal. La estrella azulgrana se pasa todo el partido tirado en el suelo y protestando. Roban y se quejan, decía sobre el Real Madrid. Debe ser lo que la psiquiatría denomina como proyección psicológica.

En la medular el triángulo que forman Tchouaméni, Silva y Bellingham se impone al centro del campo del Barcelona. Son muy superiores. Nuevamente Rodri queda señalado. La viudas madridistas de Rodri se dan de bruces contra la realidad. Cuando se estaba gestando su posible fichaje por el Real Madrid les advertí. En los últimos años el Madrid ha eliminado en varias ocasiones al Manchester City con Rodri en el campo. La pasada temporada lo hicimos con Valverde, Tchouaméni y Thiago Pitarch en el centro del campo. Les ganamos en la ida y en la vuelta. Hay mucho madridista hipnotizado por ocho partidos de pases horizontales en EEUU. Y por la camiseta de la selección. Son los de la secta de la sagrada españolización del Real Madrid. Y una factura más. Cuando Bernardo Silva se despidió del City le pedí a Florentino su fichaje. Por encima del de Rodri. Prefiero portugalizar a españolizar, dije en su momento. Sí, fichamos al bueno.

Pero volvamos al partido. Guler y Bellingham intentan conectar con Mbappé y Diomande. Está costando, pero todos intuimos que lo acabarán logrando. En una magnífica jugada de diecinueve pases en la que intervienen todos los jugadores del Real Madrid, Yan mete un pase raso y fuerte al área que despeja un defensor hacia el lateral. Pero allí está Kylian. El balón le rebota y entra en la portería. Faltan cinco minutos para que acabe el primer asalto. La primera parte del Madrid es magnífica. El planteamiento táctico de Mourinho, ese entrenador al que daban por muerto los periodistas deportivos españoles, es excelso. Y los chicos lo están ejecutando a la perfección. La disciplina táctica, la concentración y el compromiso son imprescindibles en estos partidos. Este es el camino para lograr la decimosexta.

Durante el descanso reflexiono sobre posibles cambios. Solo se me ocurre uno, don Eduardo. En una segunda mitad con un Barcelona más cansado, don Eduardo puede romper líneas en conducción y dar ese último pase que nos está costando encontrar. Las contras están siendo claras y están bien ejecutadas, pero falta un punto de tranquilidad para dar una asistencia y poner más distancia en el marcador.

El equipo sale igual de bien en la segunda mitad. El Negreira boy está visiblemente nervioso por el resultado. Nada más reanudarse el partido, en el primer minuto, le saca una tarjeta amarilla a Tchouaméni por un pisotón. Es un pisotón que flipas, como dijo el árbitro del de Lamine Yamal en San Mamés, pero don Aurélien lleva la camiseta blanca y aquí no hay risas del colegiado. En el cincuenta y seis, Cancelo le pisa con los tacos en el gemelo a Diomande. Martínez Munuera no pita nada e Iglesias Villanueva no avisa. Esto ya no es ninguna sorpresa. A Iglesias Villanueva le conocen en todo el mundo por no avisar de aquella entrada por detrás a la altura de la rodilla a Mbappé en un Espanyol – Real Madrid. Si no avisó de aquella ya no va a avisar de ninguna hasta que llegue su jubilación. El Barcelona tendría que haberse quedado con diez jugadores. Seguimos. Así es la Mugrienta. Unos minutos más tarde hay un pisotón premeditado de Lamine Yamal. También sin tarjeta. La tarjeta se la sacan a Cucurella por protestar.

El Barcelona intensifica los ataques buscando el empate y Raphinha logra igualar pasada la hora de partido. El Madrid sigue con el mismo planteamiento. Don José saca a Camavinga por Bernardo. El portugués ha hecho un partido maravilloso. Es un jugador con buen toque y buena conservación de balón, pero a eso se le suma una gran virtud, es un trabajador incansable. Camavinga se coloca junto a su compatriota Tchouméni en un doble pivote. Una muralla más por delante de la de Konaté y Huijsen. Hay que destacar también a Jude. Es un jugador maravilloso. Es lucha y es belleza. Nunca regatea un esfuerzo. Corta e interrumpe muchas jugadas del Barcelona. Y con el balón en los pies resulta hipnótico. No le importa bailar entre lobos.

El partido se acerca a su finalización. Y en ese instante, en el momento de la verdad, tiene lugar una jugada que pasará a la historia del madridismo. Me da la risa cuando dicen que el Madrid no juega a nada. Es una frase que usan más los pseudomadristas que los antimadridistas. Snobs que van de entendidos y tienen el mismo conocimiento del fútbol que Maldini. El de la Cadena COPE, no el del Milan. Lord Bellingham está rodeado de contrarios. Decide bailar, hacer un uno dos y dejar el balón de espuela a don Eduardo. El francés le da un pase a Guler y echa a correr. Me viene a la mente la carrera de Bale con Bartra en aquella final de Copa. Todo en un instante. Guler le pone un pase al hueco. Camavinga lucha por llegar antes que Cubarsí. Pone la puntera y le atraviesa. Cubarsí queda descolocado y se volatiliza. Joan Martínez sale y deja vacía la portería. Inciso. Lunin es mejor que Joan García. Fin del inciso. Don Eduardo Celmi Camavinga se tira hacia el balón y pone un pase atrás. Y allí llega Mbappé para marcar a puerta vacía. El Madrid gana en el Camp Nou.

Hace unos meses titulé un artículo sobre Mourinho como Don José I el Conquistador. Muchos le creían enterrado. Como a don Carlo cuando vino del Everton. En unos días ha conquistado Roma y Barcelona. Sus huestes avanzan con paso firme hacia la decimosexta. El Madrid juega bien y gana partidos sin Rodri y sin Zubimendi. Quién nos lo iba a decir. Si el Madrid de Mourinho hubiese perdido dos partidos seguidos contra el PSG y el Barcelona, los periodistas deportivos españoles estarían hablando de crisis, darían por finiquitado este proyecto deportivo y pedirían la ejecución pública del portugués en la Plaza Mayor de Madrid. Del Barcelona de Flick no escucharán absolutamente nada. Podrán comprobarlo esta tarde en El Radio de don Richard Dees.

Mis lectores saben que considero que el fútbol español es una distopía. Un show de Truman donde Tebas interpreta el papel de Ed Harris. Desde esa sala oscura llena de monitores controla los calendarios, los arbitrajes y sobre todo los relatos. Porque la prensa deportiva española no vive de sus lectores, de sus espectadores o de sus oyentes, vive de la publicidad de La Liga. Quien vaya contra el relato se queda sin subvención. Todos los presuntos expertos vaticinaban una goleada del Fútbol Club Barcelona que acabaría con el proyecto deportivo del Real Madrid de Mourinho. Pero el Real Madrid es el fútbol. Y el fútbol siempre pone a todo el mundo en su lugar. Espero que esta vez hayan aprendido la lección.


NOTA: Gracias a todos los lectores que me han conocido con Negreira para dummies: el mayor escándalo del fútbol europeo y están comprando también Madridismo sin complejos. Gracias a ustedes se está convirtiendo en un libro de culto entre los madridistas.

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