4 de noviembre de 2026

AEK Atenas 2 – 3 Real Madrid

The legend of Zelda: ocarina of time es un videojuego publicado en 1998 por mis compatriotas de Nintendo. Es considerado una obra maestra y uno de los mejores videojuegos de la historia. Han pasado veintiocho años. Hoy tienen disponible en las tiendas físicas y digitales un maravilloso remake. No se lo pierdan. Si conservan el espíritu infantil, si conservan al niño que todos llevamos dentro, disfrútenlo. Sino hagan felices a sus hijos, a sus nietos o sus sobrinos. Porque Nintendo es el Real Madrid del fútbol. Inventaron la magia en los años ochenta y ninguna otra empresa de videojuegos ha conseguido aunar el talento y la tradición del mismo modo.

El Real Madrid es pura tradición. Y también magia. Una magia que se transmite a través de las generaciones. El Madrid de Bernabéu y Di Stéfano construyó la leyenda de la Copa de Europa en los años cincuenta. Han pasado setenta años y el Madrid sigue conservando la esencia. Esta vez con Florentino y Bellingham. El equipo blanco sigue maravillando al mundo.

Mis lectores saben que le agradezco enormemente a don Florentino Pérez, el Santiago Bernabéu de este siglo, que haya conseguido regalarnos dos maravillosos remakes. La segunda etapa de don Carlo Ancelotti y el segundo advenimiento de don José Mourinho. Dos de los mejores entrenadores de la historia del fútbol han tenido una segunda oportunidad. Ambos han llegado con más canas, con menos pelo, más reposados y más sabios.

El Madrid encarna como nadie la lucha y la belleza. Nunca se rinde. Como el tenista Rafa Nadal. El club está en peligro. Quieren asaltar la presidencia del mejor club de la historia del fútbol para ponerlo en manos de nuestros enemigos. Pero el próximo presidente del Real Madrid no será Riquelme, no será una marioneta del gobierno. El próximo presidente del Real Madrid será aquel que se adentre en el bosque perdido y encuentre la espada maestra. Esa que Link, Bernabéu y Florentino sacaron de la roca. Don Florentino Pérez Rodríguez acaba de nombrar a don Rafael Nadal Parera socio de honor y directivo del Real Madrid. En sus manos estará el futuro del club.

Y no hay tradición más bonita que las remontadas europeas del Real Madrid. Esta vez tocará remontar en Atenas. Un lugar donde el Real Madrid solo ha ganado una vez en toda su historia. El equipo griego se adelanta en el marcador. Pero los ancianos jugadores del Real Madrid se encarnan en los nuevos. Sí, resulta mágico. Cuando Jude Bellingham llegó al Real Madrid, don Carlo Ancelotti se quedó sin nueve. Y decidió convertir al centrocampista inglés en el Di Stéfano del siglo XXI. Un todocampista que corre, lucha, defiende, recupera, lidera a sus compañeros, ataca y marca goles. Es un espectáculo verle. Los más jóvenes le comparan con Zinedine Zidane porque es su referente más cercano. Pero tiene más cosas de don Alfredo. Además de su elegancia británica, tiene carácter y liderazgo. Ayer daba gusto verle ordenar a sus compañeros que ejecutasen la presión alta. Lo hacía como don Franco Baresi ordenando a esa mítica defensa milanista que ejecutasen la táctica de dejar en fuera de juego a sus rivales. Y luego llegó el gol. Ese gol de espuela de Di Stéfano en un derbi contra el Atleti que hemos visto tantas veces en blanco y negro. Lord Jude Victor William Bellingham transmutó en don Alfredo para regalarnos un precioso remake de ese mítico gol. Un regalo para nuestros sentidos.

Pero el partido volvió a ponerse cuesta arriba. El AEK marcó otro gol y volvió a ponerse por delante. Pero nuestros chicos son muy buenos. Tienen compromiso y actitud. No se vienen abajo. Están tranquilos cuando las cosas se ponen difíciles. Luchan hasta el final. Los griegos se cierran muy bien. El Madrid cerca la ciudad. Pero resulta infranqueable. Muchos jugadores en el área. Pocos espacios. Militao lo intenta desde lejos. Con defensas cerradas don Carlo colocaba a Valverde y a Tchouaméni en la frontal del área para que tirasen una y otra vez desde fuera. Eso hacía que los defensas saliesen a tapar los disparos y se abrían espacios en el área. Don José está enamorado del Valverde lateral. Pero es un mago de la estrategia. Y como ha destacado en las últimas ruedas de prensas, no es tan testarudo como hace unos años. Esta vez Mourinho saca al campo a Valverde como francotirador en lugar de como lateral. Mbappé logra el empate. El Madrid lo volverá a hacer. Un nuevo homenaje a su historia. Un guiño a la decimocuarta. Camavinga lucha un balón y lo recupera. Brahim le pasa la munición a don Federico. Valverde lleva unos minutos escorado en la izquierda para buscar su pierna buena. Busca un montículo en el que plantar su trípode y lanza un disparo violento. Imposible de detener. Jaque mate. En la mejor tradición de las noches europeas del Real Madrid.

Una de las bellezas de este club es cómo los noveles nos recuerdan a los veteranos. Cómo la magia se trasmite de generación en generación. Nuestros coetáneos son distintos, pero mantienen la esencia de los ancianos y de los que velan por nosotros desde el cielo. Vivimos tiempos convulsos, pero todos esperamos que don Rafael, que es un caballero del honor, guie al Madrid en el futuro como lo hicieron don Santiago y don Florentino. Disfrutemos de las remontadas de estos tiempos modernos como disfrutamos en su día de las de los años ochenta. Cuando veo a Jude Bellingham luchar, recuperar el balón y bailar con él rodeado de lobos en color y en alta definición, mi mente recupera las imágenes en blanco y negro de don Alfredo danzando en el Hampden Park de Glasgow en la mejor final de la Copa de Europa de la historia. El nuevo Link conserva la misma magia que el Link de 1998. El Madrid sigue conservando el mismo embrujo que hace setenta años. Nada muere, todo se transforma.


NOTA: Gracias a todos los lectores que me han conocido con Negreira para dummies: el mayor escándalo del fútbol europeo y están comprando también Madridismo sin complejos. Gracias a ustedes se está convirtiendo en un libro de culto entre los madridistas.

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