Siberia-Gasteiz será el escenario. Allí se ha instalado el patíbulo. Y si lo sortea, se trasladará a Talavera, después al Bernabéu contra el Sevilla. Y así sucesivamente hasta que caiga.
O no.

O todo o nada.
Dicen que no habrá más oportunidades de fallar.
La espada de Damocles pende sobre su cabeza indefinidamente.
Si no es el próximo partido, será el siguiente.
No hay margen para el error.

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