15 de abril de 2026

Bayern de Múnich 4 – 3 Real Madrid

El Madrid de Arbeloa se enfrenta al Bayern de Múnich sin su columna vertebral. Mis lectores saben que considero que esta temporada el rendimiento del equipo se ha sustentado en tres jugadores que han estado a un gran nivel: Courtois, Tchouaméni y Mbappé. Don Thibaut Courtois es el mejor portero del mundo, don Aurélien Tchouaméni es el mejor mediocentro defensivo y don Kylian Mbappé es el mejor goleador de Europa. El guardameta belga no puede jugar por una inoportuna lesión. El mediocentro francés no está en Múnich por un capricho de Michael Oliver. Don Aurélien vio una tarjeta muy rigurosa. En el partido más importante de la temporada solo contamos con Mbappé, que todavía no está a pleno rendimiento tras regresar de un periodo de inactividad.

Además de las bajas de don Thibaut y don Aurélien tenemos en el once titular a dos jugadores que regresan de lesión. Militao y Bellingham. Militao está mejor, más recuperado que el británico. Ambos lo van a dar todo.

Afortunadamente contamos con la defensa titular. Mi defensa preferida. Trent, Militao, Rudiger y Mendy. Don Ferland también regresa de lesión. Es el mejor lateral izquierdo defensivo del mundo. Pero tampoco está totalmente recuperado. Demasiadas bajas, demasiados tocados.

Llegamos a Múnich con un resultado adverso en la idea. En Madrid el MVP del duelo fue don Manuel Neuer. En el primer minuto de juego el portero alemán comete un error y le da un pase a don Arda Guler. El genio turco dispara a puerta al primer toque y empata la eliminatoria. No lo hubiésemos imaginado en nuestros mejores sueños. Es un inicio fantástico. Hemos hecho lo más difícil.

Pero no somos capaces de aguantar unos minutos el resultado. En el minuto cinco nos empatan en un córner. Lunin le devuelve el regalo a Neuer. No sale a despejar el balón, está mal colocado en el área pequeña. Pavlovic remata sin saltar, pisando la línea de gol. Demasiado fácil. Duro golpe al equipo. Veremos de qué material están hechos los Arbeloa boys.

Tras el empate, el Bayern aprieta. Mucho. Es un gran equipo y están en un gran estado de forma. Nos cuesta salir. Pero empezamos a lanzar balones a Vinicius y a Mbappé. Es un planteamiento similar al de la ida. Estar ordenados y sacrificados en defensa y salir a la contra aprovechando la velocidad de los nuestros. Esta vez tenemos una bala menos. En la ida teníamos tres velocistas: Vinicius, Mbappé y Valverde. Ante la baja de Tchouaméni, Valverde se coloca en el medio con Guler. Las bandas del centro del campo son para Brahim y Jude.

En una de nuestras llegadas al área hay un penalti a Mendy. Upamecano le agarra de la cintura con un brazo y le tira del brazo con el otro. Es un penalti tonto, pero es penalti. Como otro igual de tonto e igual de claro que le hizo a Vinicius en la ida. Hay detalles de Oliver y Vincic que denotan que la UEFA rema a favor del Bayern de Múnich. Ceferin ni olvida ni perdona.

Los Arbeloa boys empiezan a protestar. Las pesadillas nublan su cabeza. El estrés post traumático puebla sus mentes. Llevan dos tours seguidos en Afganistán. Llevan dos años combatiendo contra el cártel de Cantalejo y Fran Soto. El cártel heredado de Negreira y Clos Gómez. Cuando ven una negreirada en el campo, la alegría de su juego desaparece durante unos minutos. Se les revuelve el estómago. Como a los madridistas que lo sufrimos a miles de kilómetros de distancia sentados ante el televisor. Imaginen vivirlo todos los días en el campo de batalla.

Las decisiones de Vincic son muy curiosas. Suele advertir solo a los jugadores blancos. Lo hace con Vinicius y con Rudiger. Cuando dos jugadores se agarran en un córner llama a ambos para que vengan hacia él, pero el esloveno solo le lee la cartilla al jugador del Real Madrid. Los Arbeloa boys empiezan a darse cuenta.

El Bayern empieza a bombardear a Lunin, que empieza a hacer grandes paradas. Pero el Madrid también crea peligro cuando ataca. Brahim provoca una falta en la frontal. La falta se produce en el centro, cerca de la media luna, pero el pícaro sale trastabillado y cae rodando hacia la zona derecha del ataque madridista. Es el lugar perfecto para que el francotirador turco saque el trípode y coloque su rifle en un montículo. El gol es magnífico. La coloca en la escuadra. Don Manuel hace una gran estirada, pero no puede evitar el gol. El Madrid vuelve a ponerse por delante. Don Arda Guler acaba de doctorarse en Múnich.

En mi mente firmo este resultado al descanso. Lo firmo con sangre. Controlemos un poco el partido y el resultado, por favor. Dejemos pasar los minutos. Pero no hay manera. Unos minutos después nos empata Harry Kane. Toca remar de nuevo. El equipo no baja los brazos y sigue golpeando el hígado del púgil bávaro. Los teutones no esperaban un Madrid tan agresivo, tan combativo. El planteamiento de don Álvaro es valiente y está dando sus frutos.

En el cuarenta y dos, Vinicius arranca por su hábitat natural y va empujando al defensa hasta que lo mete en el área. Una vez allí le da un pase magnífico a Kylian que atraviesa el cuerpo y el alma de varios defensores y le deja solo delante de Neuer. Mbappé resuelve muy bien. Nos vamos al descanso con un gran resultado. Pase lo que pase, la eliminatoria es preciosa. Un duelo a tumba abierta entre dos grandes de Europa. Fútbol de máximo nivel. Podemos pasar o caer, pero esto es lo que se le exige al Real Madrid. Competir y combatir hasta el final. La primera parte del equipo ha sido magnífica.

En el segundo tiempo la tónica es similar. El Bayern está más lento, aunque siguen generando peligro. Cada vez que sacan un córner nos obligan a santiguarnos. Luis Díaz y Olise buscan los tiros desde fuera del área. Algunos los saca Lunin, otros salen por encima del arco. Pero el Madrid ejecuta buenas transiciones. En uno de los ataques se produce una jugada magnífica. Trent le pone un gran pase a Mbappé que realiza un remate acrobático. Uno de esos remates que pocos porteros pueden detener. Pero Neuer se queda quieto y pone un puño de hierro. Como una estatua. El balón viene con gran potencia tras rebotar en el suelo y sale despedido tras golpear el puño del superhéroe bávaro. Hace unos años le sacó un tiro similar a Cristiano. Parada digna del manga y el anime Campeones (Captain Tsubasa en Japón). Es una de esas paradas decisivas en una eliminatoria. Uno de esos milagros necesarios e imprescindibles para poder levantar una orejona.

Llegan los cambios y Arbeloa hace un cambio que puede decidir la eliminatoria. En mi mente me parece una gran opción. Brahim estaba en la derecha, el hábitat natural de don Federico. Si quita al pícaro y saca a Camavinga, este puede quedarse en el centro. De este modo le damos la banda a nuestro tercer velocista. Justo en el momento decisivo de la eliminatoria recuperamos nuestra tercera bala. Cambio valiente.

En un desajuste el balón le llega a Musiala, que se queda solo delante de Lunin. Trent le roba el balón en el último instante. La tensión es máxima. Falta media hora de partido. La eliminatoria se puede decantar hacia cualquiera de los dos equipos. Valverde lo intenta desde fuera del área, pero Neuer vuelve a ser Neuer. Ha superado el error del primer minuto de partido. Todo fue un espejismo. Los chicos de Arbeloa fabrican una nueva oportunidad. Un nuevo match point. Replican la jugada del tercer gol. Esta vez se invierten los protagonistas. Kylian percute por la izquierda y lanza un balón al centro que Vinicius no aprovecha. El Bayern sufre.

El equipo está muy sacrificado en defensa. Así ha sido durante toda la eliminatoria. El duelo está muy igualado. Y en un instante la balanza se inclina hacia el Bayern de Múnich. El esloveno Vincic le saca una segunda tarjeta amarilla a Camavinga. El compatriota de Ceferin saca la kriptonita del maletín. Todos sabemos que el único material del universo que puede debilitar al equipo más grande de la historia es el arbitraje. Los Lex Luthor del fútbol español y europeo lo descubrieron hace décadas. La película de hoy ya la hemos visto. La expulsión de Camavinga ya la vivimos en 2011 cuando Massimo Busacca expulsó a Van Persie en el Camp Nou con Ángel María Villar como presidente del Comité de Árbitros de la UEFA.

Basta comparar la entrada por detrás de Tah con los tacos a Mbappé, que le rasgó la media y le produjo una herida, con la tontería por la que han expulsado a Camavinga para llegar a una conclusión muy clara. Los arbitrajes de esta eliminatoria son una factura atrasada de Ceferin a Florentino.

Los chicos caen al suelo como Superman ante la materia verde y brillante. Se indignan. Empiezan a sudar y a debilitarse. Se encabronan. El árbitro acaba de cargarse el partido y la eliminatoria. Justo en ese momento, en ese estado de fragilidad, encajan un nuevo gol. Apenas hay tiempo para reaccionar. El Ceferin boy tan solo alarga cuatro minutos. El equipo se lanza a presionar arriba y llega otro. El partido finaliza y los chicos rodean al árbitro. Todos le persiguen, especialmente Arda Guler. Es un chico muy joven, pero ya está hastiado de la persecución arbitral de los sicarios del CTA. Persigue al árbitro hasta el túnel y ve la tarjeta roja. Honor a don Arda Guler. Nunca pongamos la otra mejilla.

Hemos caído con honor. Sin Courtois y sin Tchouaméni. Con Mendy, Militao y Jude volviendo de lesión. Los chicos han muerto con las botas puestas. Vivo la eliminación con un cierto alivio. Todo ha terminado. Por fin ha finalizado un temporada muy tensa. Hemos sufrido demasiados atropellos en La Mugrienta. El CTA ha recrudecido las hostilidades. Estamos sufriendo unos arbitrajes al nivel de los años de plomo de Negreira. Ha sido todo muy desagradable. La persecución ha sido escandalosa. Ahora toca descansar mentalmente. Empieza la pretemporada. En unas semanas los chicos se irán al Mundial. No regresarán todos. Habrá novedades en la plantilla. Espero que el club siga confiando en don Álvaro. Sus tropas han caído con honor en Alemania.

NOTA: Gracias a todos los lectores que me han conocido con Negreira para dummies: el mayor escándalo del fútbol europeo y están comprando también Madridismo sin complejos. Gracias a ustedes se está convirtiendo en un libro de culto entre los madridistas.

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