
La época más detestable de la temporada, las fantasías y especulaciones sobre posibles fichajes, ya ha comenzado. Año tras año la misma milonga con un paupérrimo índice de aciertos.
Para mí, el tiempo en el que se abren los mercados de fichajes, o más bien las especulaciones sin fundamento sobre posibles fichajes, es el peor de todo el año. Y esta vez ha comenzado demasiado temprano, a mediados de abril. A partir de ahora, y a lo largo de los próximos meses, saldrán nombres y más nombres de todo tipo y condición. La mayoría de ellos, por no decir todos o casi todos, no obedecerán a otro motivo que la imaginación de cada cual.





