24 de abril de 2026

Real Betis 1 – 1 Real Madrid

Más de lo mismo, estimados lectores. Procedo a tomar notas sobre el juego del equipo durante el partido y tengo que tirarlas a la papelera. Porque no tiene sentido escribir sobre fútbol cuando estamos asistiendo a una farsa amañada. Escribir sobre si el equipo juega mejor o peor o si el entrenador está más o menos acertado sería blanquear un sistema corrupto que intenta destruir al Real Madrid.

Son muchos años viviendo y estudiando el tinglado. Nada más ver la designación arbitral para hoy, entendí que Laporta está nervioso por la lesión de Lamine Yamal. Soto Grado y González Fuertes. No sea que el Madrid gane el partido y les meta presión. Fran Soto está más acertado con las designaciones que Enríquez Negreira. Todo lo que estamos viviendo esta temporada se sabrá cuando haya prescrito.

Soto Grado y González Fuertes no quisieron pitar un penalti por mano de un defensor del Betis a un tiro a puerta de Brahim. En España las manos se pitan o no según convenga. Tampoco quisieron pitar un penalti claro de Amrabat a Bellingham. Jude salta para rematar de cabeza y el marroquí le empuja con las dos manos. Sigan. Thiago Pitarch sufrió un pisotón en el empeine y un codazo en el cuello. Todo en la misma acción. El defensor del Betis mueve el codo hacia Pitarch. Es un codazo intencionado. Si le da en la nariz se la rompe. Si le da en un ojo estaríamos hablando de una desgracia. Afortunadamente le dio en el cuello. Soto Grado vio el codazo. Le hizo el gesto de codazo al bético para aplacar sus quejas por la falta. Pero no sacó tarjeta. Ni siquiera una tarjeta amarilla.

Pero la jugada más indecente se produjo en el descuento del partido. Don Ferland Mendy tenía el balón controlado en el área. Antony le agarró del brazo y le estiró hasta desequilibrarle y tirarle al suelo. Le robó el balón y continuó la jugada. Acabó en gol. La falta fue clamorosa. Soto Grado vio perfectamente la falta, el linier también. En la sala oscura de Las Rozas, González Fuertes vio la jugada repetida varias veces y desde varias tomas, sus auxiliares de VAR también. Decidieron no revisar la jugada. El gol subió al marcador. El CTA acababa de restarle dos puntos al Real Madrid. No es una novedad. Es un día más en la Mugrienta Liga Fran Soto. Sí, le voy a llamar así a partir de ahora. Porque Fran Soto va a acabar haciendo bueno a Negreira. El martes en su programa Tiempo de prevaricación, la portavoz del CTA nos contará, con un batiburrillo de términos vomitados por un ChatGPT en estado etílico, que «hay contacto, pero no es suficiente», «el árbitro debe juzgar la intensidad», «es jugada gris», «el VAR hace bien en no entrar porque no es un error claro, obvio y manifiesto».

Fran Soto es el responsable de no haber hecho limpieza alguna en el estamento arbitral. Él es la única novedad. Un títere de Rafael Louzán, que es a su vez una marioneta de Javier Tebas. Todos los personajes que mandan en el CTA son árbitros que han sido ascendidos de categoría, han sido nombrados árbitros internacionales y sido promocionados por Enríquez Negreira, algunos por contratar los servicios de coaching de su hijo.

Hace una semana tuvimos la constatación de que el método Negreira sigue en vigor. Sí, dejaron de pagar a Negreira en 2017. Estamos en 2026 y todo sigue igual. Alberola Rojas le pagó al hijo de Negreira por unas supuestas sesiones de coaching. Eso le facilitó un ascenso meteórico en el CTA. El conflicto de intereses es evidente. Pero es algo habitual en el corrupto fútbol español. Hace unos días, en el Real Madrid – Girona, Alberola Rojas y Trujillo Suárez no quisieron pitar un penalti clarísimo a Mbappé tras verle sangrando en el área con una ceja rota. Ni lo pitaron ni lo revisaron. Las televisiones omitieron las imágenes. Pretendían omitir las pruebas del delito. Ahora las retransmisiones ya no las lleva a cabo Mediapro. Las hace la empresa HBS. Pero el truco es el siguiente. Obligaron a HBS a subcontratar a los 400 trabajadores de Mediapro. Los mismos perros con distinto collar. Los mismos realizadores. Pues bien, el Madrid empató el partido con el Girona y se dejó dos puntos. Como anoche. Al día siguiente el CTA premió a Alberola Rojas y a Trujillo Suárez con arbitrar la final de la Copa del Rey. Es el mismo modus operandi que tenía Enríquez Negreira. Pueden constatarlo en uno de los capítulos de Negreira para dummies: el mayor escándalo del fútbol europeo que se titula «El método Negreira».

Les voy a resumir muy brevemente la etapa que estamos viviendo. La desarrollo con más profundidad en mi próximo libro, que saldrá a la venta en unas semanas. La pasada temporada el Fútbol Club Barcelona tenía que ganar La Liga por lo civil o por lo criminal. El Real Madrid era líder con siete puntos de ventaja. En una racha de tres partidos – Atlético, Osasuna y Espanyol – los arbitrajes fueron escandalosos. La jugada de la patada a la altura de la rodilla por detrás a Mbappé contra el Espanyol dio la vuelta al mundo. En esas mismas jornadas los arbitrajes al Barcelona también fueron escandalosos. El CTA aplicó un factor corrector de 13 puntos en tres jornadas. Le restó 7 puntos al Real Madrid y le sumó 6 al Barcelona. Dieron el vuelco al campeonato. El Real Madrid lo denunció en su televisión con los videos de las jugadas. Los árbitros se molestaron. No quieren que circulen las pruebas de sus fechorías. El Real Madrid envío una carta al Comité Superior de Deportes solicitando la regeneración del sistema arbitral. Nada se ha regenerado. Es más, los árbitros han creado un sindicato para atacar al Real Madrid. Cuando Florentino Pérez habló de los saldos arbitrales en la pasada asamblea del Real Madrid, el sindicato sacó un comunicado contra el Real Madrid. Cuando Laporta habla de los arbitrajes, el sindicato se calla.

Pero lo que vivimos anoche en Sevilla es la consecuencia directa de estas palabras de González Fuertes. España es el único país del mundo en el que un árbitro sale en rueda de prensa a amenazar a uno de los dos equipos a los que va a arbitrar una final al día siguiente y no pasa nada. González Fuertes fue el árbitro de VAR de la final de la Copa del Rey de la pasada temporada. Estas fueron sus palabras el día anterior: «La sensación que tenemos ahora es que hay más unión que nunca y no hace muchas semanas tuvimos una reunión… y estamos más unidos que nunca. Hay que preservar nuestro estamento, pero no cabe duda que vamos a tener que empezar a tomar medidas. No vamos a seguir permitiendo lo que está ocurriendo, en pocas fechas tendréis algo más. No vamos a seguir aguantando lo que estamos aguantando. No te quepa ninguna duda de que vamos a tener que empezar a tomar medidas mucho más serias de las que se están tomando. No vamos a seguir permitiendo lo que está pasando. En poco tiempo, tendréis noticias. Vamos a hacer historia, porque no vamos a seguir aguantando lo que estamos aguantando».

Una amenaza en toda regla. Y tiene razón. Están haciendo historia. Sus fechorías ya son célebres en todos los países del mundo. Hace unos días toda la prensa internacional se preguntaba por qué no pitaron el penalti a Mbappé cuando le vieron sangrando en el suelo con la ceja rota. Como dijo Florentino: «Yo se lo explicaría, pero no le iba a gustar».

En la justicia ordinaria, cuando un juez muestra animadversión hacia una de las partes a las que debe juzgar puede ser recusado y sustituido por otro. Eso es lo que debería hacer el Real Madrid con González Fuertes, con Soto Grado, con De Burgos Bengoetxea, con Trujillo Suárez, con Figueroa Vázquez, con Gil Manzano, con Alberola Rojas, con Iglesias Villanueva… la lista es muy extensa. El Real Madrid cometió un error jugando esa final de la Copa del Rey. Debería haberse plantado. Si el CTA no cambia a González Fuertes, no se juega.

Y una reflexión final. El Real Madrid no puede empezar La Liga 26/27 sin que se haya hecho una limpieza en el colectivo arbitral. No hay club que pueda aguantar esto. No hay jugadores ni entrenadores que lo soporten. Tampoco los aficionados. Es todo una farsa insufrible. Un espectáculo bochornoso. Una competición adulterada que cada vez despierta menos interés. El club debe tomar medidas. El Real Madrid debe acabar con el fútbol español, antes de que el fútbol español acabe con él.

NOTA: Gracias a todos los lectores que me han conocido con Negreira para dummies: el mayor escándalo del fútbol europeo y están comprando también Madridismo sin complejos. Gracias a ustedes se está convirtiendo en un libro de culto entre los madridistas.

Tendencias