No pueden negar que están disfrutando. Algunos más que otros, pero a casi todos se les nota en la voz lo felices están, regocijándose y refocilándose cual cerdo en un charco.

El programa de hoy podría perfectamente haberse titulado «Retrato de un grupo de puercos refocilándose y vengándose en el lodazal radiofónico», pero me pareció demasiado largo. En su lugar, preferí aludir al ave fénix que, siempre que se la da por muerta, renace de sus cenizas más fuerte y vigorosa. No sé, tal vez ha sido por mi inveterado optimismo o porque, a mi edad, ya he visto muchas «resurrecciones» del Madrid que se tenían por imposibles.

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