Cuando se trata del Madrid, no hay manera de que informen correctamente ni por una apuesta. Si no mienten por acción, lo hacen por omisión o con medias verdades, que es aún peor.

Puede ser por pura ignorancia, por mala intención o por ambos factores a la vez. El hecho es que los ciudadanos periodistas mienten por omisión una y otra vez para adaptar la realidad a su falso relato. Es tan fácil como acudir a la fuente informativa, que en este caso es un documento público, los estatutos del Real Madrid que rigen una convocatoria electoral, pero eso parece que es demasiado trabajo. O simplemente que prefieren seguir desinformando porque les conviene.

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