
Ir a un programa de radio sería para Florentino como si el Madrid jugase en el Camp Nou con Clos Gómez en el césped, Medina Cantadelejos en el VAR y un joven Negreira en la sala secreta.
Tal y como está la correlación de fuerzas, y pese a que dicen que Florentino Pérez controla férreamente los medios de comunicación, acudir en estos momentos a casi cualquier programa de radio es como nadar entre tiburones blancos furiosos. O lavarse las partes bajas en un bidé infestado de pirañas hambrientas Con toda probabilidad, no asistiría a una entrevista profesional, sino a una cacería salvaje.





