1 de junio de 2026

Suena el despertador. Es muy temprano. Se sienta en la cama unos segundos. Mira hacia la ventana como si esperase los primeros rayos del sol. Pero no aparecen todavía. Se levanta. Entra en el baño y se sienta en el inodoro. Se acerca al lavamanos. Se lava concienzudamente. Frotando sus dedos con fuerza. Se mira al espejo. Lleva varias décadas siendo el presidente del mejor club de la historia del fútbol. Sí. Ese equipo que viste de blanco. El más elegante. El más admirado. Su aspecto ha cambiado con los años. Pero su mirada es la misma. Su amor por el club no ha menguado. Es su proyecto de vida. Se lava la cara y vuelve a mirarse. Nadie va a adueñarse de este club. Este club debe ser de sus socios. 

Su afeitado resulta cada vez más complicado. Nos ocurre a todos. Los pliegues del tiempo. Los recovecos de la experiencia. Las huellas de la alegría y el llanto. Pero el rasurado es perfecto. La loción de siempre. Y ahora la ducha. Empieza con agua caliente y acaba con agua muy fría. Soledad. Lentitud. Se seca con tranquilidad. 

Regresa al dormitorio y echa una mirada a la cama. Está muy vacía. Han pasado catorce años. Mr. Pérez es un tipo duro, pero todavía la echa de menos. Mr. Pérez es un hombre solo rodeado de centenares de personas. Siempre en el foco. Se acerca a la cajonera. Saca un par de calzoncillos y un par de calcetines. Todos son exactamente iguales. Igual que sus camisas, sus corbatas y sus trajes. También los zapatos. Las decisiones hay que tomarlas en los temas importantes. Porque Florentino Pérez lleva siempre el mismo traje. Como Superman, como Spider-man, como el Capitán América.  Porque Florentino Pérez no es un hombre corriente, es un superhéroe. 

Bebe un vaso de agua mineral. Es importante estar bien hidratado. El ochenta y cinco por ciento del cerebro es agua. Y el superpoder de Mr. Pérez es su mente. Mientras toma un café y una tostada, revisa en su teléfono los titulares de la prensa antimadridista. Porque Florentino vive en un país en el que toda la prensa es antimadridista. También revisa las noticias económicas. Las acciones de su empresa cerraron ayer muy bien. Sí, su empresa tiene ciento setenta mil trabajadores. El Real Madrid tan solo veintitrés. Apenas dos docenas de futbolistas. En el ámbito empresarial, Mr. Pérez no deja nada al azar. Su gestión es perfecta. Por eso su empresa es todo un éxito. Pero la mente de Florentino necesita más retos. El fútbol depende de muchos intangibles. Muchas variables difíciles de controlar. Lo inesperado. La adrenalina. Y nuestro superhéroe se alimenta de ella. Le ayuda a mantenerse alerta en la vida. 

Mr. Pérez gestiona el club como una empresa. Eso es lo que le diferencia del resto de presidentes del mundo. Es el primero que lo entendió. Su mente empresarial le hizo gestionar el club como si fuese Apple, como si fuese Microsoft, como si fuese Amazon. Consiguiendo una gestión excelente, los intangibles se limitan al terreno de juego. El riesgo se minimiza. El Real Madrid es, según Forbes, el club deportivo más valioso del mundo. Es el club más poderoso. Pero necesita otro café. Hoy el día va a resultar intenso.  

Mr. Pérez está en plena campaña electoral. Sus enemigos son poderosos. Cuando sale de su casa, el Mercedes le espera en la acera. Mr. Pérez tiene un aspecto impecable. Miguel le abre la puerta. Buenos días, señor. Buenos días. Mr. Pérez se sienta. Se abrocha el cinturón. Se afloja el nudo de la corbata. El coche se pone en marcha. Florentino mira las cuatro torres. El skyline de Madrid. Observa cómo se van acercando. Tiene demasiados enemigos. El presidente de La Liga, el presidente de la Federación. Y especialmente un empresario. El dueño de una compañía energética que Mr. Pérez intentó adquirir. La prensa está a sus órdenes. Llevan años intentando asaltar el club. Pero nuestro héroe no lo va a permitir.  

Mr. Pérez ya le echó un pulso a la UEFA y le doblegó el brazo. Consiguió que los tribunales admitiesen que el organismo europeo ejerce prácticas monopolísticas. Tanto La Liga como la UEFA tienen secuestrados los derechos audiovisuales de los equipos. Mr. Pérez quiere recuperarlos. Con un único objetivo. Mejorar la experiencia de los aficionados al fútbol. Quiere que todo el mundo pueda ver el fútbol gratis. Es posible. Lo sabe. Quiere que los quinientos millones de madridistas puedan ver a su equipo en todos los rincones del planeta.  

Santiago Bernabéu construyó el estadio más grande de España en un país que todavía estaba recuperándose de una guerra civil. Le llamaron loco. Era un visionario. En un fútbol donde no existía la televisión, los clubes dependían únicamente de sus ingresos de taquilla. Mr. Bernabéu arriesgó consiguió traer a los mejores jugadores del mundo y llenar el estadio. Los ingresos del club fueron mucho mayores que los del resto de equipos. El Madrid se hizo grande. Gracias a Alfredo Di Stéfano, a Ferenc Puskás, a Gento, a Kopa y a tantos otros. Fueron los héroes de la niñez de Florentino. Ahora el héroe es él. El Madrid pasó momentos peligrosos en los años ochenta y noventa. Pero Mr. Pérez tomó el mando. Es el Santiago Bernabéu del siglo XXI. Y quiere construir un Bernabéu virtual. El Bernabéu infinito. Un estadio en el que puedan sentarse todos los madridistas del mundo. 

A veces la ira se apodera de Mr. Pérez. No puede con tanta impunidad. No soporta la corrupción que le rodea. Hace tres años, el mundo del fútbol descubrió que el máximo rival del Real Madrid en España era un fraude. Que se trataba de una rivalidad inexistente, mantenida con dinero. El Fútbol Club Barcelona compró al vicepresidente de los árbitros durante más de dos décadas. Contra esto ha estado luchado el Real Madrid. Desde los años noventa del siglo pasado. Contra un sistema corrupto que ha acabado con muchos proyectos deportivos. Los nuevos entrenadores, los nuevos equipos, se construyen con paciencia. Su adaptación y su crecimiento se fundamentan en la estabilidad que da la regularidad en el campeonato doméstico. Algo que ha resultado imposible. Especialmente estas dos últimas temporadas. El colectivo arbitral ha reaccionado con rabia a las denuncias del Real Madrid. Los proyectos de Mr. Ancelotti, de Xabi Alonso y de Álvaro Arbeloa lo han pagado. Muchos jugadores jóvenes también. Todos ejecutados en una hoguera injusta. Todo por unos resultados amañados. Partidos adulterados cuando y como quieren los herederos de Negreira. El VAR convertido en una herramienta para adulterar desde una sala oscura, por acción o inacción, lo que no pueden adulterar en el terreno de juego.  

Mr. Pérez ama el Real Madrid. Su amor le hace dar la cara. No duda en viajar con el equipo a todas partes. A las giras en otros continentes. A los campos de batalla de toda Europa. A todos los rincones de España. Resulta complicado viajar de estadio en estadio para asistir una y otra vez a un espectáculo bochornoso por parte de un colectivo arbitral que parece un enemigo imposible de destruir. Pero Florentino no se rinde. Mr. Pérez va a denunciar ante la UEFA, que ahora es su aliado, tanto los arbitrajes de toda la época Negreira como los arbitrajes que sufre actualmente el Real Madrid. El fútbol español está podrido. Solo la sustitución de todos los árbitros y una fuerte sanción al equipo corrupto pueden sanear el alma de un fútbol totalmente podrido. La corrupción de todos los estamentos que rodean el fútbol español, incluida la prensa, hacen que el ambiente que rodea al Real Madrid resulte irrespirable. Una corrupción que refleja la corrupción del país en la política y en las instituciones. 

En esta época convulsa, Mr. Pérez decidió renovar el templo del fútbol. Los madridistas necesitaban una nueva catedral. Un templo que se ha convertido en el centro de una ciudad que creció a su alrededor. Como una ciudad medieval, Madrid crece alrededor de su iglesia. Un estadio a la altura de los mejores estadios del mundo. De cualquier deporte. Una obra admirada en todo el mundo que solo es cuestionada en España por los enemigos del Real Madrid. Mr. Pérez no puede evitar reírse cuando escucha a sus enemigos. 

Mr. Pérez lo ha hecho todo. Lleva muchos años surcando los cielos y luchando contra los más temibles villanos. Ha defendido al club con capa y espada. Es valeroso. No se arredra. No le mueve el dinero. Tiene todo el dinero del mundo. Y el tiempo que le queda, lo quiere dedicar a dos últimas misiones. Quiere asestarle un golpe mortal a nuestros enemigos. Y asegurar que el Real Madrid acaba siendo propiedad de sus socios. Limpiar el fútbol español. Exponer ante el mundo al equipo corrupto y a sus cómplices. Un delincuente que no muestra arrepentimiento y no cumple su condena, solo merece el desprecio público. El desprecio del mundo del fútbol. Algo que en España no ha ocurrido porque el Fútbol Club Barcelona es el ministerio de asuntos exteriores de una facción supremacista que ha formado parte de los distintos gobiernos de España. 

Y el peligro inminente. La sombra de la destrucción. Que alguien como Tebas cambie las leyes, con la connivencia del Gobierno y del resto de clubes, y se quede con parte del patrimonio del club. Algo que ya intentó. Y a partir de ahí, colocar a un hombre de paja como presidente y expropiar el club. Posiblemente para destruirlo. Porque nada es eterno. Tampoco el Real Madrid. Don Florentino y yo hemos vivido épocas gloriosas. Todos nuestros recuerdos han quedado fijados en nuestra mente. Permanecerán allí hasta el fin de nuestros tiempos. Pero un día todo se desvanecerá. Llegarán gentes sin escrúpulos, mediocres que querrán servirse del club, que lo malvenderán por treinta monedas. Mr. Pérez no quiere que eso ocurra en su era. Quiere dejar el club en manos de sus socios. Y que su sucesión sea la adecuada. Teme que un advenedizo ponga el mejor club de la historia del fútbol al servicio de los políticos. Porque, igual que los políticos han elevado al Fútbol Club Barcelona por intereses partidistas, pueden hundir al Real Madrid.  

El reto es grande. También quiere reforzar la plantilla. Y traer de vuelta a un guerrero portugués. Le gustaría. Es un viejo amigo. Como Mr. Ancelotti. Mr. Pérez ha sentido verdadera afinidad por don Carlo. También por don José. Ambos son superhéroes como Mr. Pérez. Han crecido juntos. Han envejecido juntos. Más canas, más arrugas, el mismo amor por el club y la misma rebeldía. El entusiasmo sin fin. Grandes profesionales que, como él, lo han dado todo por este club. Porque a veces, un italiano y un portugués son capaces de entender la grandeza del Real Madrid mucho mejor que un español. Porque ellos lo han vivido así desde niños. Desde la lejanía. Basta con alejarse unos kilómetros para comprobar la admiración que despierta el Real Madrid en el mundo. Pero nadie es profeta en su tierra. Y en España los antimadridistas son legión. Como los mediocres. Los que no soportan el éxito de los demás. No soportan a unos jugadores, un club, una bandera y un presidente que son venerados en todo el planeta. Un club que siempre ha estado en el lado correcto de la historia. 

Mr. Pérez mira el reloj que le regaló su esposa, el último de muchos. Por su mente pasan mil sensaciones. Y su sexto sentido se activa. Nota el peligro a su alrededor. Como el Nicholas Cage de Spider Noir. Como Daredevil cuando percibe al mismo tiempo los llantos y los gritos de socorro de todos los habitantes de la ciudad. Mr. Pérez siente lo mismo. Muchas veces al día. Es algo cotidiano. Algo con lo que ha tenido que aprender a lidiar. Muchos intentan apoderarse del Real Madrid y usan la prensa para ello. Mr. Pérez lo sabe. Dos años sin ganar la Champions y con unos títulos nacionales entregados al Barcelona por decreto arbitral han precipitado que llegue el momento. Todos sus enemigos han estado agazapados. Esperando la oportunidad para hacerse con el club.  

Mr. Pérez construyó una familia y uno de los mejores equipos de la historia del fútbol. El equipo que nos regaló la etapa más gloriosa de la historia del club. El Real Madrid de Mr. Pérez reinó en los campos de batalla de toda Europa. Seis Champions League en once años. Sus enemigos esperaban un mal año. Pero no era el momento. Tuvieron que esperar una década. Ahora es tarde. Todos están mayores, obesos. Todos tienen ojeras y halitosis. El equipo ha tenido un año sin títulos. Y ahora sí. Ahora van con todo. Los enemigos de la prensa han salido todos perfectamente coordinados.  Inventando noticias. Difundiendo rumores. Es su último intento de destruir a nuestro héroe. Pero no. Mr. Pérez no está cansado. Tampoco está enfermo. No tiene cáncer. No está debilitado por la kriptonita. Su rival en las elecciones es promocionado por toda la prensa. Sí, es más joven. Pero su discurso es el mismo discurso que llevamos años escuchando a todos los antimadridistas de la prensa. Un discurso pobre y casposo. Muy antiguo. Porque la modernidad no está en los pliegues de la piel o en el peinado. La modernidad y la valentía está en los hechos. Y ahí no hay quien gane a Mr. Pérez. Al fin y al cabo, nadie cambiaría a un superhéroe por una persona normal. 

El coche gira con suavidad y entra en el parking del Bernabéu. Mr. Pérez baja del coche y se despide de Miguel. Camina hacia el ascensor. Lento pero seguro. Entra y se ajusta la corbata. La última misión de Mr. Pérez va a resultar apasionante. Cuando todos esperaban su renuncia, Mr. Pérez convocó elecciones. Mr. Pérez quiere más. Quiere cuatro años más para acabar con los enemigos del club. El Real Madrid es el club más valioso del mundo. Su estadio está totalmente renovado y es uno de los mejores del planeta. Su plantilla es la más valorada. Pero esto no se ha acabado. Mr. Pérez es el presidente que mejor representa el carácter de este equipo. El de las remontadas. El que nunca se da por vencido. Juanito saltando en el césped al ser sustituido. Don Alfredo abrazándose a Puskás y Gento. Cristiano, confiante, con su celebración habitual. Vinicius bailando samba con el banderín del córner. Mr. Pérez levantándose de su asiento y aplaudiendo el gol de Ramos. Con su traje. Con su uniforme. Los goles y los títulos son su adrenalina. Le dan vida. Potencian sus poderes. Nada puede destruirle. Queda mucha historia por hacer. Este tipo ya lo ha hecho. Y no les quepa ninguna duda. Lo volverá a hacer. 

NOTA: Gracias a todos los lectores que me han conocido con Negreira para dummies: el mayor escándalo del fútbol europeo y están comprando también Madridismo sin complejos. Gracias a ustedes se está convirtiendo en un libro de culto entre los madridistas.

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