4 de junio de 2026

No hacía falta ser muy inteligente para darse cuenta. Mis lectores saben que en mi cuenta hay opinión. Mucha. Pero nunca hay humo. Calé al personaje desde su primera aparición. Bastó con que abriese la boca para que nos diésemos cuenta de que repetía como un loro todos los mantras de los enemigos del Real Madrid. Toda la basura tóxica que hemos escuchado durante los últimos años a los periodistas españoles a través del tamiz inteligente de don Richard Dees. Porque, sin el tamiz de don Richard, resultan indigeribles. Discursos del nivel intelectual de Manolo Lama, Cristóbal Soria o Toni Freixa.

El día en que Florentino Pérez convocó elecciones se inició un ataque furibundo, instantáneo y coordinado contra él en todos los medios. Sí, en todos, también en los medios generalistas. Les reto a que me digan un medio donde estos días no se haya atacado al mejor presidente de la historia del club desde don Santiago Bernabéu. A Florentino Pérez salieron a atacarle Javier Tebas, Sarah Santaolalla, Juanma Castaño, Alfredo Relaño, Fonsi Loaiza, Manolo Lama, Isaac Fouto, Jordi Évole, Xavier Fortes, el Marca, el ABC, José Álvarez, Dani Garrido, Julio Pulido, Gerard Romero, Iñaki Angulo, Pedro Morata, Mister Chip, Ramón Calderón, Santiago Segurola, Siro López, Roberto Palomar, Iturralde González, Rafa Latorre, Carme Barceló, Látigo Serrano, la Asociación de la Prensa Deportiva y el Fútbol Club Barcelona, entre muchos otros. Resultó especialmente sospechoso que el mismo día de la convocatoria de elecciones, la televisión pública improvisase un programa especial «Florentino Pérez» para atacarle. La misma televisión pública que en más de tres años desde que salió a la luz, no ha emitido programa alguno sobre el caso Negreira-Barça. Un ataque tan coordinado desde medios que suelen centrarse en la política y no en el deporte debería darles pistas. Es una operación para hacerse con el Real Madrid que cuenta con el beneplácito del Gobierno y de la oposición.

Uno de los aspectos que me echan para atrás de Rodrigo Riquelme son sus compañías, una banda de cayetanos del barrio de Salamanca, advenedizos sin oficio ni beneficio. Oportunistas. Lo peor de la jet set de la capital. Cachorros del calderonismo. Sí, ese presidente del Real Madrid que coló falsos compromisarios en una asamblea e intentó amañar el voto por correo en unas elecciones. Lo más rancio. Lo más ultra. Nanines. Olor a sudor, palillo en la boca, aliento a alcohol, violencia y xenofobia. Todo tan evidente que les resulta difícil ocultarlo bajo los trajes, la gomina y los perfumes caros.

Otro de los puntos que me provoca repulsión es el ejpañolismo del candidato. Porque Enrique Riquelme presume de españolidad. Pero con jota. Como Manolo Lama. Los que presumen de españolidad, sin que nadie la haya puesto en duda, suelen arrastrar esa jota que no contiene la palabra España. Enrique Riquelme quiere «españolizar» el Madrid. Un club cuyas mayores leyendas son un argentino y un portugués en el césped y un italiano en el banquillo. No se engañen, cuando Riquelme dice españolizar, quiere decir limpiar el club de moros y negros. Es un guiño al sector racista y xenófobo de la afición del Bernabéu. Imaginen cómo le habría ido al club en los últimos años sin Courtois, Roberto Carlos, Zidane, Marcelo, Casemiro, Kroos, Modric, Cristiano o Benzema. El racismo y la xenofobia suelen ir acompañados de escasez neuronal.

Y Riquelme empezó a dar la turra con Rodri. Rodri es la fea del baile que quiere salir con el tipo más apuesto y más inteligente del instituto. No tiene ninguna oportunidad. Pero es tan corta que no se da cuenta. Lleva años intentándolo. No, Rodri. No vas a jugar en el Real Madrid. No tienes ni el nivel, ni la clase. Ibas de chico serio, tranquilo, sin piercings, sin tatuajes, con novia de toda la vida. Ibas de humilde. Pero todo era fachada. Resulta que eras más falso que Guardiola. Quedaste perfectamente retratado cuando te burlaste de Vinicius Jr. en la fiesta de celebración del baloncito, cuando hiciste fotos a un tifo de tu estadio que se burlaba de él, cuando te dedicaste a ir de gira por los platós de toda España con tu Ferrero Rocher de hojalata faltándole al respeto a Vinicius y a Cristiano cada vez que hablabas. No te queremos ni en pintura. Aunque en tu DNI ponga que eres español, aunque hayas nacido en Madrid. Asúmelo, chico.

A Enrique Riquelme no le gusta que en la selección española no haya jugadores del Real Madrid y pone como ejemplo a la cantera del Fútbol Club Barcelona. Dice que puebla la selección nacional con sus jóvenes. Expresión que podríamos escuchar a un tipo bigotudo en la Alemania de los años treinta. Enrique no sabe que la selección española es de todo menos española. Es la selección de una Real Federación Española de Fútbol donde mandan Tebas y Laporta. Es un chiringuito más del Fútbol Club Barcelona. Un entramado que le sirve para revalorizar a todos los jugadores de su cantera, que consiguen la internacionalidad por jugar dos tardes. Es un tugurio que no le hace ningún bien a la reputación del Real Madrid. Enrique no sabe que muchos madridistas no queremos ni rastro del Real Madrid en la selección de la Real Federación Española de Fútbol. Por cierto, me parece maravilloso que en este mundial no haya ningún jugador del Real Madrid en el Barça B de Lluís de la Font.

Y luego el esperpento del aval. A Enrique Riquelme le denegaron el aval Banco Santander, BBVA, Goldman Sachs, ING y Deutsche Bank. Al final consiguió que en el último minuto le avalase Andbank, el banco andorrano donde ocultaba su fortuna el clan Pujol. Sí, el mismo que avaló la candidatura de Joan Laporta a las elecciones del Fútbol Club Barcelona. Solo le ha faltado que le avalase Jaume Roures.

Como apuntó don Richard Dees en un magnífico post en redes sociales, la de Enrique Riquelme es una candidatura estupenda. Cuenta con los apoyos de Tebas, de todos los antimadridistas, de toda la prensa antimadridista – una redundancia – y de los ultras expulsados del Bernabéu ¿Qué puede salir mal?

Estos días hemos visto a todos los enemigos del Real Madrid atacando a Florentino Pérez y promocionando a Enrique Riquelme. Como decía el gran Leonard Cohen: «A veces uno sabe de qué lado estar, simplemente viendo quiénes están del otro lado».

Uno de los primeros ridículos de Riquelme fue atacar el nuevo Bernabéu con la excusa de que hay que hacer veinte minutos de cola para comprar un bocadillo en el descanso. El Real Madrid ha ganado seis Champions en diez años, pero a Enrique Riquelme le preocupa la cola que tiene que hacer para comprarse un bocadillo. Este es el nivel del personaje. Unos días después, siguió desacreditando el Bernabéu, que es patrimonio del club, llegando a afirmar que es uno de los peores estadios en cuanto a la experiencia del socio. Una obra admirada en todo el mundo que solo es cuestionada en España por los enemigos del Real Madrid. Recuerden que el Bernabéu fue elegido el mejor estadio del mundo por la World Football Summit en 2024.

Estos días Enrique Riquelme también ha atacado a la gestión de la cantera, que ha tenido este año una de sus temporadas más exitosas. El juvenil ha conseguido Liga, Copa y Youth League. Y el resto de equipos ha conseguido multitud de títulos. Pero para Enrique Riquelme el modelo a seguir es el de un club que juega con muchos jugadores formados en la cantera y lleva una década sin oler una final de Champions. Además, el día en que el Castilla se jugaba la eliminatoria de ascenso a segunda división, Enrique Riquelme se fue a ver los toros. Don Florentino Pérez estuvo apoyando al Castilla en el estadio mientras Enrique Riquelme ejercía de cayetano en Las Ventas. Hechos, no palabras.

Don Enrique Riquelme ha ejercido muy malas artes en esta campaña. Pedro Morata, al que subvenciona con publicidad de su empresa COX, ha lanzado insinuaciones sobre la supuesta senilidad de Florentino Pérez. Pedro Morata es un racista que lleva años acosando a Vinicius Jr. Es todo aquello en lo que no quieren que se conviertan sus hijos. Y luego está Alvise Pérez, que es amigo de Riquelme y se dedica a esparcir bulos en su canal de Telegram. Hace unos días se inventó que Anas Laghrari había colado irregularmente como socio del club al príncipe Moulay Hassan, heredero al trono de Marruecos. En realidad se trataba de un socio que era miembro de la Peña Casa Madridista de Casablanca. Y no le había colado irregularmente nadie. Es un bulo diseñado y dirigido al sector racista y xenófobo de la afición del Real Madrid, que no quiere moros en el club.

Enrique Riquelme también ha contado con el apoyo de toda la maquinaria de la emisora de la Conferencia Episcopal. Una noche en el programa de Juanma Castaño escenificaron un montaje digno de los posados robados de la prensa rosa. Pasada la una de la mañana metieron en el programa a un socio convenientemente escogido para que se quejase de las dificultades del voto por correo. Antes de las diez de la mañana, Riquelme ya aparecía con la solución. Un notario en su sede. Y las redes sociales del programa publicitaban la medida. Están perfectamente coordinados. Si ganase Riquelme los antimadridistas de Tiempo de Juego y El partidazo de COPE estarían dentro del club. Juanma Castaño, Alfredo Relaño, Manolo Lama, Mónica Marchante, Pedro Morata, Toni Freixa, Gonzalo Miró, Dani Senabre… Toda la prensa antimadridista está intentando colocar a Enrique Riquelme en la presidencia del Real Madrid.

Después vino el populismo. El intentar comprar el voto de los socios a cambio de un Marina d’Or – ciudad de vacaciones -, un chiquipark – parque infantil – y un descuento de 87 euros en la cuota anual de socios si no se gana la Champions. La diferencia entre la campaña de Florentino y la campaña de Riquelme es evidente. Riquelme se ha centrado en contentar a los socios con medidas populistas para ganar unas elecciones. Florentino Pérez siempre ha entendido que el Real Madrid es un club universal y se ha dirigido a los más de quinientos millones de madridistas de todo el mundo con proyectos como la gratuidad del fútbol en televisión o el Bernabéu Infinito. Quién me iba a decir a mí que en estas elecciones Florentino Pérez iba a representar la modernidad y Enrique Riquelme la caspa.

Cuando alguien no tiene el nivel, lo único que uno se puede esperar de él es la siguiente patochada. Y esta se produjo en la final de la Champions League en Budapest. El Laporta cayetano alquiló cuatro autobuses que se dedicaron a recorrer la sede el día de la final con mensajes similares al «Ganas de volver a veros» de la pancarta de Laporta junto al Bernabéu. El bochorno y el ridículo ante toda Europa. Con la imagen de Riquelme junto al escudo del Real Madrid. Solo le faltaba la boina. Hace tiempo que no sentía tanta vergüenza.

En esta campaña, Florentino Pérez ha contado con el apoyo explícito de Modric, Casemiro, Roberto Carlos, Ronaldo, Doncic, Ancelotti, Nacho, Benzema, Pablo Laso, Marcelo, Coentrao, Lucas Vázquez, Bale, Joselu y Pepe. A Riquelme solo le han apoyado los resentidos con Florentino y con el club. Los que salieron de mala manera. Uno de ellos es Raúl González Blanco. Esta semana he recibido ataques en redes sociales por parte de muchos raulistas. No se enfaden conmigo. No soy yo el que se alegra de que el Barcelona gane Copas de Europa o el que no descarta trabajar algún día en el Barcelona. Tampoco fui yo el que inauguró la tienda del Fútbol Club Barcelona en New York con Bartomeu. Tampoco soy yo el que trabajó varios años a las órdenes de Javier Tebas, el principal enemigo del Real Madrid. Son cosas que uno no espera de una leyenda del Real Madrid.

Otro de los aspectos a destacar es la improvisación y la falta de criterio de Riquelme. Resulta preocupante. Riquelme aseguró hace unos días que lo de Arbeloa como entrenador le pareció «un experimento». Sin embargo quiere nombrar director deportivo del Real Madrid a Raúl, que nunca ha sido director deportivo. Y quiere poner a dirigir la cantera a Hierro, que nunca ha dirigido ninguna cantera. Con este buey quieren arar algunos.

Estos días también he tenido algún intercambio de pareceres con Iker Casillas. El mítico portero, horas antes de apoyar a Riquelme con un «Haaland Madrid!», hacía gala de su madridismo en la red social X con el siguiente texto: «Pocas lecciones de madridismo necesito. Crecí en la antigua ciudad deportiva. La Quinta. Desde los 9 en el club. No le bailo el agua a nadie. Soy español. Llore con las 2 ligas de Tenerife. Grité con el gol de Mijatovic! Mejor o peor, soy MADRIDISTA. Voto por el Real Madrid!». Para acabar de aderezar su soflama madridista acompañaba el texto con una foto de él de pequeñito con una camiseta del Real Madrid. Una foto hecha con IA. Será que no tenía ninguna real a mano. Como ustedes saben, detesto la actitud de los jugadores que cuando salen del club se dedican a atacarle y además presumen de madridistas. Le contesté con el siguiente texto: «Las lecciones de madridismo te las pueden dar todos los jugadores que no se bajaron los pantalones ante los jugadores del Barcelona para ser bien acogido en la selección, priorizando la selección al club que te pagaba. También pueden darte lecciones de madridismo todos los madridistas que, teniendo la vida resuelta, jamás trabajarían para enemigos del Real Madrid como Javier Tebas y Gerard Piqué». El mensaje no debió de gustarle porque me acusó de ser una cuenta bot de Florentino. Eso sí, no rebatió en ningún momento lo que yo le dije. Porque no puede rebatirlo. Posteriormente le puse un pantallazo de sus tuits sobre Negreira. Con lo madridista que es él y jamás ha escrito un tuit sobre el tema. Es normal, Iker vive de las limosnas de Tebas y Piqué. Cumple de sobras el perfil para ir en la candidatura de Enrique Riquelme.

Es curioso cómo estos días me he estado encontrando a miembros de Ultras Sur y a aficionados del Atleti defendiendo a Riquelme y a culés defendiendo a Raúl y a Casillas. Parece ser que estoy en el lado correcto de la historia. Un par de horas después de comentar que muchos aficionados del Atleti están defendiendo a Riquelme en las redes, don Jorge Calabrés publicó una foto de Enrique Riquelme reunido en un restaurante con Gil Marín. También es de destacar que una marioneta de Tebas como Isaac Fouto lleve toda la campaña atacando a Florentino y defendiendo a Riquelme con vehemencia. No hace falta que les de más pistas para que adivinen quién está detrás de todo con el ánimo de asaltar el Real Madrid.

Toda la prensa se ha volcado con Riquelme. Se han retratado todos. El Marca con titulares tan vergonzantes como «Apoteósica llegada de Enrique Riquelme al Bernabéu con gritos de ¡Presidente! ¡Presidente!». A Juancho Gallardo, el director de Marca, le vimos unos días después haciéndose un selfie con Enrique Riquelme. Son los mismos que hoy titulan su periódico en papel con un «¡Riquelme anuncia a Haaland! en letras enormes y con una foto del noruego con la camiseta del Real Madrid. Ni rastro del desmentido por parte del padre del jugador, de la representante del jugador y del Manchester City. Un desmentido que se produjo a las dos horas de que Enrique Riquelme lo anunciase. Un bulo desesperado por convencer al sector de socios con una capacidad intelectual y moral más limitada.

Enrique Riquelme está abochornando al Real Madrid con su sola presencia en las elecciones. Riquelme es el Laporta del barrio de Salamanca. Lo ha demostrado con los autobuses en la final de la Champions y con el bulo de Haaland. Solo le falta abrazarse a un maniquí con la camiseta del noruego. Tal y como hizo el compra árbitros catalán para engañar a sus socios. Riquelme es la versión cayetano del supremacista catalán. Representa todo lo opuesto a los valores del Real Madrid. Verle posando delante de un escudo del Real Madrid es algo que ofende al buen gusto. No ha dejado de arrastrar el escudo desde que empezó la campaña.

Me parece increíble que haya socios que desconfíen del mejor presidente de la historia del club, con don Santiago Bernabéu, mientras ponen la mano en el fuego por un tipo al que conocen desde hace dos semanas. Espero que con lo del timo de Haaland ya se hayan convencido.

Pero a Riquelme le quedaba una más. Una más antes del cierre de mi artículo. Posiblemente siga así hasta que se cierren las urnas. Una de las tropelías más infames – y eso que el nivel está muy alto – se produjo ayer en un programa de máxima audiencia en prime time y ante toda España. A Riquelme le propusieron varios nombres para el Real Madrid y también una mascota. Enrique Riquelme escogió llamarle Real Mandril al Real Madrid y que su mascota fuese un mono. Real Mandril es la expresión que usan todos los antimadridistas hispanohablantes para referirse despectivamente al Madrid. Tal cual. Exactamente. Supongo que a Vinicius también le hará mucha gracia que la mascota del club sea un mono. Es difícil ser más torpe que este sujeto. Demuestra un total desconocimiento del club y de sus enemigos. Ha demostrado que no está preparado para ser presidente del Real Madrid. Quizás sí lo esté para ser presidente del Real Mandril.

Enrique, nos has tratado a todos como si fuésemos idiotas. Has comprado el discurso de nuestros enemigos. Y lo has repetido como un loro. Has manchado el buen nombre del Real Madrid y le has faltado al respeto. Eres el hazmerreír de media Europa. Has pensado que quizás seamos un club de mandriles. Pero no lo somos. Este domingo lo comprobarás.

NOTA: Gracias a todos los lectores que me han conocido con Negreira para dummies: el mayor escándalo del fútbol europeo y están comprando también Madridismo sin complejos. Gracias a ustedes se está convirtiendo en un libro de culto entre los madridistas.

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