Debe ser una especie de maldición, porque cualquier jugador, por bueno que sea y simpático que caiga antes de llegar, es ponerse la camiseta del Madrid y desplomarse en calidad y popularidad.

Con el Real Madrid suceden cosas muy curiosas. Por ejemplo, un jugador que es admirado y del que dicen que tiene mucho talento, en cuanto estampa su firma en el contrato con el Madrid, automáticamente desciende un par de peldaños en su cotización y en el cariño de la gente. Además, nunca llega para reforzar el equipo, sino para crearle problemas al entrenador, no para darle alternativas, y por supuesto para hacerle la puñeta a un compañero que pasará al ostracismo.

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