Parece que es mejor fichar una estrella rutilante, aunque te cueste un riñón y necesites más reforzar otras partes de la alineación, sólo porque genera ilusión entre los aficionados.

Se suponía que un club de fútbol debe fichar jugadores que refuercen aquellas posiciones en las que está más necesitado. Si se marchan un lateral y un central, lo lógico es que contrates otros que ocupen esas mismas posiciones. Y si llevas dos años reclamando un jugador para el centro del campo, no es coherente que pidas un extremo porque eso ilusionaría a los aficionados. En realidad, los más ilusionados serían ellos, porque les gustan los cromos brillantes más que a un tonto una tiza.

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