Va a resultar complicado que a Marc Cucurella le encuentren algún defecto en su personalidad, pero nunca se puede subestimar la capacidad de enmierdar de los ciudadanos periodistas.

Da la impresión de ser alguien sensato, con los pies en la tierra y consciente del papel que le toca jugar en el equipo. Le oyes hablar y parece alguien normal, un anti-divo, al que no se le ha subido a la cabeza el éxito profesional. Tanto deportiva como humanamente, Marc Cucurella transmite sentido común, una humildad no impostada y la sensación de que es un gran ser humano.

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