
15 de septiembre de 2026
Elche 2 – 3 Real Madrid
Salida complicada para el Madrid de Mourinho. Partido de entreguerras antes del derbi en el Metropolitano. El equipo está en una buena dinámica, pero es martes, partido fuera de casa y con Gil Manzano en el césped y González Francés en la sala oscura de Las Rozas. Nocturnidad y alevosía. Gil Manzano ha llegado a la ciudad, debajo del gabán lleva una pistola con silenciador. Es uno de los mejores sicarios del Cártel Técnico Arbitral. Recuerden aquel partido en Valencia en el que pitó el final del partido en mitad de un centro al área de Brahim que Bellingham convirtió en gol de un espléndido cabezazo. Nos birló dos puntos y expulsó a Jude por decirle «it’s a fucking goal» (es un puto gol). El Negreira boy escuchó el fucking y se pensó que iba por él. Si no se sabe el reglamento del fútbol, como para aprender inglés.
El medio del campo del Madrid es ese que, según los entendidos, no puede generar fútbol. Tchouaméni, Valverde y Guler. Sin Rodri no hay paraíso. El Madrid no existió antes de él. Y, tras su fichaje por el club independentista catalán, los madridistas solo podemos esperar el descenso a Segunda División, la disolución del club y la muerte.
Bellingham descansa para el partido en el Metropolitano. La gente lo entiende perfectamente y nadie pone el grito en el cielo. A diferencia de cuando don José Mourinho no saca en el once titular a Arda Guler, entonces argumentan que es porque es el eslabón más débil y el portugués no quiere sentar a las vacas sagradas. Como si el mago turco no necesitase descanso.
El Madrid de Mourinho está destacando por una presión alta muy bien ejecutada, muy intensa. El equipo roba muchos balones en la salida del rival, suele coger desprevenida y mal colocada a las defensas y genera ocasiones claras. Muchas y muy claras. Algunos días aprovechamos más ocasiones y otras aprovechamos menos. Después, el equipo suele mostrar un bajón en los primeros minutos de la segunda parte, una pequeña desconexión que aprovechan los equipos contrarios, que ya están muy por detrás en el marcador y no tienen nada que perder, para irse arriba buscando una hazaña. Y los partidos se complican. También hay que entender que los jugadores no pueden presionar con esa intensidad los noventa minutos del partido, pueden hacerlo en momentos puntuales, porque si abusan se agotan las reservas de gasolina. Esto ocurre hasta en el FIFA.
La primera parte del equipo es muy buena. Muchas rapidez, mucha intensidad. Es un Madrid muy energético. El marcador lo abre el genio turco con un gran gol de falta. Unos minutos después, Diomande le da una asistencia a Mbappé y cae el segundo. La superioridad es absoluta. El partido se ha convertido en una exhibición de pases y asistencias de don Arda Guler – en Madridismo sin complejos ya le definí como un Ozil modrilizado – y desaprovechadas por los atacantes del Madrid. Vini está especialmente fallón, toca revisión de la vista.
No he hablado todavía del arbitraje del Negreira boy, pero su labor resulta escandalosa. Permite que los jugadores del Elche cosan a patadas al los jugadores del Real Madrid sin tarjeta alguna. En el minuto 74 de partido el Elche llevará diecisiete faltas y ninguna de ellas castigada con tarjeta. El Real Madrid, dos tarjetas por seis faltas. Muchas de las faltas del Elche son merecedoras de tarjeta. En una misma jugada antes del descanso hay una entrada a Cucurella y un codazo premeditado a la cabeza de Huijsen que se salda sin amarillas y sin tarjeta roja. Si ven esta jugada repetida sospecharán – soy muy mal pensado – que un equipo no defiende con esa violencia si no sabe que pueden hacerlo sin consecuencias. La Guardia Civil debería pinchar las llamadas telefónicas de la Real Federación Española de Fútbol antes de los partidos.
Mas tarde veremos una entrada con los tacos a la rodilla de Guler en la que ni siquiera señalan falta. González Francés hace dejación de funciones en el VAR y mira hacia otro lado, permitiendo que continúe la cacería a los jugadores del Real Madrid. El resumen del partido de La Liga, que es lo que ven muchos aficionados al fútbol de todo el mundo que no han podido ver el partido en directo, omite todas estas acciones. No sea que quede alguien que todavía no se haya dado cuenta de que la Mugrienta está más amañada que las peleas de Hulk Hogan.
El equipo baja la intensidad y el Elche empata el partido. Rayo revisited. Faltan apenas diez minutos de partido, contando el descuento. No nos damos cuenta, pero el Elche, en una liga que no estuviese adulterada por el Cártel Técnico Arbitral, estaría con diez desde la primera parte y no hubiese sido capaz de empatar el partido. Como llevamos tres décadas sufriendo estos arbitrajes ya le damos normalidad a algo que no es normal. El equipo tiene que pelear mucho más los partidos que cualquier otro equipo de la Mugrienta Liga Negreira. Donde otros encuentran placidez, el Madrid tiene que apelar a la lucha sin cuartel en todos y cada uno de los partidos.
The special one saca a Bellingham, a Endrick y a Espí. Como destacará después en su rueda de prensa – no se pierdan ninguna, son clases magistrales – es una situación de riesgo máximo, porque con esos cambios podemos perder el partido, pero un empate no sirve de nada. Gil Manzano aprovecha los últimos minutos del partido para sacar tarjetas a algunos jugadores del Elche y maquillar las estadísticas, siguiendo la tradición del cártel.
En una jugada en el hábitat natural de Vinicius, lord Bellingham se va de un par de jugadores del Elche y mete un pase profundo a Mbappé, que asiste a Espí. El delantero valenciano marca el tercero. El Madrid de Mou remonta nuevamente un partido en el descuento. El equipo avasalla, baja de intensidad y luego apela a la épica. Con este chico en el campo ya hemos ganado dos partidos en el descuento. Esto aumenta la fe del equipo. Son recuerdos felices y motivadores para cuando llegue la primavera y tengamos que obrar algún milagro en el camino a la decimosexta.
Quiero destacar el partidazo de Yan Diomande, intenso en la presión, eléctrico en ataque y muy comprometido en defensa. Cuando el chico encara solo le paran con agarrones. Esos agarrones que los Negreira boys permiten una y otra vez. Si a este chico le arbitrasen como a Lamine Yamal.
El Madrid se lleva los tres puntos. El diario AS, que titulaba «El Madrid se la pega en Elche», tiene que borrar rápidamente. Estaban salivando. Los Negreira boys, que se han dejado la piel y la vergüenza en una actuación bochornosa, se van de Elche sin puntos. A Gil Manzano se le ve apesadumbrado, como no mejore no van a contar con él para arbitrar alguna final de Copa del Rey o de Supercopa de Turquía, hay nuevas estrellas en el CTA que lo están haciendo mucho mejor que él.
La única crítica de don José a los chicos es que podemos matar los partidos y a veces no los matamos. Pasamos de la facilidad a no controlar. Los chicos tomarán nota. Veremos qué tal en el Metropolitano. Nos esperará la turba racista habitual, el cholismo y alguna de las estrellas del CTA. En el VAR apuesto por González Fuertes, Figueroa Vázquez, Trujillo Suárez o Iglesias Villanueva. Los cuatro jinetes del apocalipsis. En sus manos está la difícil misión de acabar con otro proyecto deportivo del Real Madrid. Tienen muchas muescas en el revólver. Será una batalla cruenta.
NOTA: Gracias a todos los lectores que me han conocido con Negreira para dummies: el mayor escándalo del fútbol europeo y están comprando también Madridismo sin complejos. Gracias a ustedes se está convirtiendo en un libro de culto entre los madridistas.







