
5 de junio de 2026
Lo advertí al poco de iniciarse la campaña electoral. Lo hice con uno de mis memes favoritos. Don Vito Corleone charlando con su hijo Michael. Mi diálogo advertía: «Michael, hijo. El candidato que lleve en su candidatura a Iker Casillas, ese es el traidor». Anoche se confirmó.
Pueden revisar lo nervioso que se puso ayer Iker Casillas en redes sociales por un post mío en mi artículo No, Riquelme. No somos mandriles. Unas horas después de mi intercambio de pareceres con Casillas, se anunció su incorporación a la candidatura de Enrique Riquelme. Entonces todo cobró sentido. Decidió señalarme como una cuenta bot de Florentino porque sabe que lo que expongo en mi post le puede restar votos al candidato del Real Mandril. Hoy les voy a contar muchas más cosas. He decidido escribir este artículo para que los más jóvenes sepan quiénes son realmente Hierro, Raúl, Casillas y Del Bosque.
En pocos días, Enrique Riquelme ha conseguido reunir a la flor y nata de los resentidos, los rencorosos, los que salieron mal del Real Madrid, los que confundieron a Florentino Pérez con el club. Puedes salir mal del club de tu vida por distintos motivos. Puedes estar enemistado con Florentino Pérez. Puedes guardarle rencor. Pero no puedes abrazarte con los enemigos del club e intentar desestabilizarlo solo porque hayas acabado mal con el presidente. El club es mucho más que eso. Hay una historia, un escudo y un tradición. Y millones de aficionados en todo el mundo. El club y los madridistas no merecíamos vuestros desplantes. Os habéis encargado de dilapidar vuestro prestigio desde el día que abandonasteis el Real Madrid. Habéis dejado de merecer el cariño que os dimos en su día. Hay que tener elegancia, caballerosidad, hay que saber salir bien de los sitios. Tomen el ejemplo de Mr. Ancelotti, de Toni Kroos o de Luka Modric. No son españoles, pero han demostrado ser más madridistas que vosotros. Porque algunos no entienden que en la historia del Real Madrid ha habido muchos jugadores y entrenadores que, siendo extranjeros, son más madridistas que Raúl, Casillas y Del Bosque juntos. La nacionalidad no tiene nada que ver con el madridismo.
En estas últimas horas muchos me han atacado por poner en duda el madridismo de Del Bosque, Raúl y Casillas. Deben diferenciar entre ser empleado del club y ser madridista. Hay jugadores que son ambas cosas. De estos solo se puede decir lo primero. La colaboración con los enemigos del club, el quintacolumnismo, el bienquedismo y el filobarcelonismo son las principales características de los madridistas disfrazados – gran expresión acuñada por don José Mourinho. Del Bosque, Raúl y Casillas son sus máximos exponentes.
Pero vayamos uno a uno. Como ese magnífico western de Budd Boetticher titulado Seven men from now donde el bueno de Randolph Scott iba buscando y dando caza a siete forajidos. Uno tras otro. En este caso son cuatro. Es importante que los más jóvenes sepan quienes son en realidad Fernando Hierro, Raúl, Iker Casillas y Vicente del Bosque y por qué salieron como salieron del Real Madrid.
Fernando Hierro.
Empecemos por Fernando Hierro, que protagonizó el llamado «motín del Txistu» en la celebración de la liga de 2003. El entrenador del Real Madrid era Vicente del Bosque. Era una época en la que Florentino Pérez iba incorporando galácticos a la plantilla del Real Madrid. Su objetivo era que en el Real Madrid jugasen los mejores jugadores del mundo. El mismo objetivo que tenía Bernabéu cuando trajo a Di Stéfano, Puskas, Kopa o Santamaría. Los primeros galácticos fueron Luis Figo y Ronaldo Nazario. Algunos jugadores españoles no estaban de acuerdo con esta política del club. Cuando se anunció el fichaje de David Beckham, el rechazo de este grupo de jugadores fue radical. Conviene decir que el equipo había ganado dos Champions casi seguidas – en los años 1998 y 2000 – justo antes de que llegase Florentino Pérez. Los pesos pesados del vestuario se sentían con la fuerza suficiente como para plantarle cara. Del Bosque y Fernando Hierro chocaron con Florentino Pérez y su intención de formar un equipo donde jugasen los mejores jugadores del mundo.
Las estrellas extranjeras iban desplazando a jugadores españoles. Ocurrió con Ronaldo Nazario, que desplazó a Morientes. Algunos jugadores españoles formaban una secta tóxica en el vestuario, un grupito que quería manejar el Real Madrid. Ahora entenderán ustedes porqué Fernando Morientes echa pestes del Real Madrid en todos los medios en que colabora cada vez que tiene ocasión. También entenderán porqué trabaja para Javier Tebas. Todo por odio y rencor a Florentino Pérez.
Con esa mentalidad tan pequeña, tan provinciana, con ese Madrid rancio encabezado por Vicente del Bosque y con el grupito de Fernando Hierro velando únicamente por los intereses de los jugadores españoles, en el Real Madrid no hubiesen jugado los mejores jugadores del mundo. No habríamos disfrutado de Courtois, Marcelo, Casemiro, Kroos, Modric, Cristiano, Benzema o Bale. El Madrid no se hubiese convertido en el club deportivo más valioso del mundo. No hubiésemos vivido la etapa más exitosa de la historia del club ganando seis Champions en diez años. A esto quiere regresar Riquelme españolizando de nuevo el Real Madrid y dándole el control del club a los resentidos.
Pero regresemos a 2003 con el Delorean. Florentino Pérez había pactado con los jugadores que diesen dos vueltas de honor al campo para celebrar la liga en el Bernabéu. Debían dar una solos y otra con la prensa. Los jugadores estaban enemistados con un sector de la prensa. Tras dar la primera vuelta se metieron en el vestuario. Solo Guti estaba dispuesto a dar la segunda. Jorge Valdano tuvo que bajar a pedir explicaciones y a intentar convencerles de que tenían que salir a dar esa segunda vuelta porque estaban todos los aficionados esperando. Hierro se encaró con Valdano. Florentino Pérez fue testigo de todo. El siguiente motivo de discusión fue la celebración en La Cibeles. El ayuntamiento prohibió que los jugadores se subiesen a la fuente para ponerle a la diosa Cibeles la bufanda y la bandera del Real Madrid – en esa época trepaban por la estatua, no se subían en una plataforma. Ya en la plaza, Raúl se encaró con un policía. La imagen fue lamentable. Florentino se fue calentando. La tensión entre los jugadores tóxicos y el club fue en aumento. De La Cibeles debían ir al restaurante Txistu, de ahí el nombre del motín. Era el lugar donde se iba a celebrar la cena de la plantilla para festejar el título de liga. Algunos jugadores llegaron muy tarde porque se pararon a tomar cervezas. Lo que iba a ser una celebración distendida, acabó siendo un espectáculo bochornoso.
La gota que colmó el vaso de la paciencia de don Florentino Pérez se produjo en esa cena. Fernando Hierro se acercó a Florentino Pérez y le dijo que no iban a ir al día siguiente a los actos para presentar la liga ante la Comunidad de Madrid, el Ayuntamiento y la Almudena, como hace siempre el Real Madrid. Además se lo dijo en tono amenazante, dándole golpes con el dedo en el pecho. Florentino le dijo: “A mí no me des con el dedo porque yo no soy un árbitro”. La cena de celebración fue un funeral. Florentino dio un discurso muy duro en esa cena: “Nos guste o no, hemos tenido un problema. No nos han dejado subir a Cibeles. Nos guste o no, no tenemos más remedio que aceptarlo. El club tiene que rendir visita a la comunidad, ayuntamiento y La Almudena. Hay cosas que no conciernen a los jugadores y sí a la institución. Os pido que mañana nos pongamos el traje y vayamos a cumplimentar a las instituciones. Hacer de esto un mundo no tiene sentido y cada vez que ganemos hay que tener caras agradables. Hoy estoy viendo caras que no se corresponden con la consecución de un título. La afición tiene derecho a que nos comportemos como personas mayores. Que paséis buenas vacaciones y que pongáis buenas caras”.
En esa época se criticaba mucho a los galácticos. Figo era todo un profesional. Ronaldo montaba sus fiestas. Pero los más tóxicos no fueron los extranjeros, no fueron los galácticos, fueron el grupo de jugadores españoles que le echaron un pulso al presidente. Cuando hoy en día se habla de que este o aquél jugador tienen mucho poder en el vestuario me da la risa. Suele criticarse a los jugadores extranjeros en este aspecto. Pero la imagen más lamentable de las últimas décadas fue la que dieron estos jugadores españoles. Luego algunos vienen con que hay que españolizar el Real Madrid porque los jugadores españoles sienten más la camiseta que los extranjeros. Espero que ahora entiendan porque Florentino Pérez prefiere un equipo formado por jugadores de todas las nacionalidades en lugar de un equipo cuya base sean jugadores españoles. Otro de los factores es cómo la selección española perjudica al Real Madrid. Podrán comprobarlo más adelante, cuando les hable de Iker Casillas.
El motín del Txistu acabó con la salida de Del Bosque y Hierro del club. Del Bosque no había sabido controlar a la plantilla. Además, aceptó la renovación que le planteó Florentino Pérez unos meses antes de la finalización de la liga. Cuando ganó la liga se descolgó pidiendo más dinero. Florentino no aceptó el órdago y no le renovó. Florentino prefirió buscar un técnico que no fuese amigo de los futbolistas. Años después, Hierro afirmó: “Yo hice lo que tenía que hacer. Defender a mi familia”. Supongo que se refería a la famiglia. De Hierro no tengo constancia de ningún otro desplante al club desde su salida. No puedo decir lo mismo del resto de los resentidos.
Raúl.
Vamos con Raúl González Blanco. Raúl ha estado en dos etapas en el club, la primera como jugador y la segunda como entrenador en la cantera. Conviene recordar que Raúl procedía de la cantera del Atlético de Madrid. Raúl decidió irse del Madrid al anunciarse la llegada de Mourinho. Tras su salida, jugó en el Schalke 04, en el Al-Sadd y en el Cosmos. Cuando colgó las botas se puso a trabajar para Javier Tebas, el principal enemigo del Real Madrid. Casillas y Morientes hicieron exactamente lo mismo. Entiendo que cuando uno finalice su etapa como jugador quiera dedicarse a algo. Monten un restaurante, una peluquería o una cadena de clínicas de implantes capilares. Tienen la vida resuelta. Lo de aliarse con los enemigos del club es algo innecesario. Fuera de lugar. Sí, lo sabemos. Lo hacen por odio, rencor y resentimiento. Pero el club no lo merece y los madridistas tampoco.
De una leyenda del Real Madrid como Raúl uno espera un mínimo de lealtad y agradecimiento. Un mínimo de saber estar. No es tan difícil. Es algo que han demostrado muchos jugadores como Modric, Kroos, Casemiro, Roberto Carlos, Ronaldo, Nacho, Benzema, Marcelo, Coentrao, Lucas Vázquez, Bale, Joselu o Pepe. Su etapa madridista es algo que todos han llevado con orgullo. También entrenadores como Ancelotti o Mourinho, que declaran su amor al club siempre que tienen ocasiones.
Pero Raúl no tiene esa clase, a Raúl le puede el rencor. Al acabar su carrera como futbolista se puso a trabajar para Javier Tebas, el presidente de La Liga, el actual vicepresidente de la Federación Española de Fútbol, el principal enemigo del Real Madrid. En esa etapa Raúl desarrolló un filobarcelonismo que solo se explica desde su infancia en la cantera del Atleti. Raúl hacía gala de que se alegraba de las Copas de Europa que ganaba el Fútbol Club Barcelona. No conozco a muchos madridistas así. Y si te producen regocijo, podrías ocultarlo. No hace falta proclamarlo a los cuatro vientos. Pero posiblemente Raúl buscaba trabajo en el club azulgrana. Porque cuando le preguntaban si se veía trabajando algún día en el Barcelona contestaba que quién sabe, que «esto es fútbol», que «no se puede decir que no haré ni esto ni lo otro». Para seguir alimentando sus buenas relaciones con el Fútbol Club Barcelona decidió inaugurar la tienda oficial del Fútbol Club Barcelona en New York con Bartomeu. Pues eso, Raúl fue un empleado del club. No me imagino a un madridista dejándose querer por el Barcelona, celebrando sus Champions o inaugurando una tienda oficial del Barcelona. Y mucho menos a una leyenda. Son faltas de respeto al madridismo.
Pero Florentino le recuperó y le dio la oportunidad de entrenar en la cantera. Estuvo varios años. Llegó un momento en que la prensa afín a Raúl hizo campaña para que ocupase el banquillo del Real Madrid. Florentino no le veía como primer entrenador. Raúl abandonó el club. Nuevamente resentido. Su respuesta ha sido aliarse con Enrique Riquelme para desembarcar en el club como director deportivo. Todo para hacerle un corte de mangas al mejor presidente de la historia del Real Madrid junto a don Santiago Bernabéu.
Iker Casillas.
Pero vayamos con El topo. No me gustan los apodos despectivos. Pero este resulta especialmente ilustrativo. Les daré algo de contexto. El Madrid llevaba varios años cayendo en octavos de Champions. El Fútbol Club Barcelona, con el apoyo de los Negreira boys, mostraba una superioridad aplastante en España. Y ganaba alguna que otra Champions con la ayuda de los Busacca, Stark, Obrevo, De Bleeckere y compañía. Todos estos a las órdenes de Ángel María Villar, que era el presidente de los árbitros de la UEFA. Don Florentino Pérez decidió contratar a don José Mourinho, que acababa de eliminar al Barcelona y ganar la Champions con el Inter. Su objetivo con ello era acabar con la hegemonía de los de Guardiola. Se iniciaba la reconquista. Don José llegaba para darle la vuelta al tablero. Para aumentar la competitividad del equipo. Y lo consiguió. Desterró a Guardiola y montó la base para un equipo que ganó la Champions la temporada siguiente. Y tras esa, llegaron cinco más. Rompió una inercia muy negativa. Todo cambió con don José.
En Europa y en España, el Fútbol Club Barcelona tenía a los árbitros en el bolsillo. Angel María Villar, presidente de la Real Federación Española de Fútbol gracias a que Joan Laporta rompió la disciplina de voto, era el jefe de Sánchez Arminio y Enríquez Negreira, presidente y vicepresidente de los árbitros españoles. Se habla de caso Negreira cuando ambos forman una trinidad indisoluble. Villar también era el jefe de los árbitros de la UEFA. Todos los arbitrajes soplaban a favor del Barcelona. Los jugadores del Barcelona lo sabían. Guardiola también. En los enfrentamientos contra el Real Madrid la estrategia era clara. Fingir agresiones y hacer teatro, caer dando volteretas y rodear todos al árbitro para que este tuviese más argumentos para sacar tarjetas amarilla o rojas a los jugadores del Real Madrid y diezmar al equipo. Malas artes. Juego sucio. Falta de valores. Algo que haces cuando sabes que tienes a los del silbato en el bolsillo. Mourinho lo había vivido unos meses antes con el Inter de Milán en el Camp Nou. Busquets fingió una agresión y el árbitro dejó al Inter con diez. Pasó el Inter. Mou y sus chicos lo celebraron en el césped. Encendieron los aspersores para abortar la celebración. Los valores del Fútbol Club Barcelona.
Esta táctica tan poco deportiva del Barcelona encendió los ánimos en los jugadores del Real Madrid, que estaban siendo masacrados por los arbitrajes. El mal ambiente se trasladó a los jugadores de ambos equipos que coincidían en la selección española. Xabi Alonso y Arbeloa estaban con Mourinho. Pero Iker Casillas, el capitán del Real Madrid, antepuso los intereses de la selección a los del Real Madrid. Llamó a Xavi Hernández para pedirle perdón. Para pedir perdón ¿porqué? ¿porqué no pedían perdón los jugadores del Barcelona por una estrategia tan poco deportiva como intentar provocar la expulsión de los jugadores del Real Madrid en connivencia con los árbitros?
Casillas llamó a Xavi sin que lo supiesen sus compañeros del Real Madrid. Sin que nadie se lo pidiese. Todo para ser mejor visto en la selección española. Un capitán del Real Madrid rindiendo pleitesía al rival. Curiosamente el seleccionador español era Vicente del Bosque. Vicente, que seguía mostrando su odio a todo lo blanco, convirtió la selección en un cortijo de los jugadores del Fútbol Club Barcelona, que vetaron a Arbeloa. No le querían ver ni en pintura. Parte de los jugadores del Real Madrid le pusieron la cruz a Casillas, el vestuario se partió. Una vez más no fueron los extranjeros los que dinamitaron el vestuario del Real Madrid. Mourinho le puso la cruz. Casillas empezó a filtrar a sus amigos de la prensa todo lo que pasaba en el vestuario.
España ganó el Mundial y a Iker Casillas le dieron un premio Príncipe de Asturias por traicionar al entrenador del Real Madrid, a sus compañeros y a los madridistas de la selección y bajarse los pantalones ante los jugadores del Fútbol Club Barcelona. Gran portero y mal capitán. Priorizó la selección española al Real Madrid. Cuando finalizó su carrera como futbolista acudió raudo y veloz a trabajar a las órdenes de Javier Tebas. Como todos los traidores al Real Madrid. Tebas los recluta igual que Riquelme. Podría haber montado una ganadería o una cadena de hamburgueserías. Teniendo la vida resuelta, prefirió trabajar con los enemigos del Real Madrid. No solo con Tebas. También con Gerard Piqué, con el que colabora en la Kings League. Además le ríe las gracias al supremacista catalán en diversas campañas publicitarias. Forman un dúo humorístico. El papel de tonto lo interpreta muy bien Iker. Recientemente pudimos verle en un video en redes sociales riéndose cuando Gerard Piqué le llamó cono a Álvaro Arbeloa. Sí, estás con un exjugador del Barcelona que le falta el respeto al entrenador del Real Madrid y te da la risa. Este es Iker Casillas. Gran portero. Leyenda del club. Leyenda de la selección española. Mal capitán. Empleado del Club.
Vicente del Bosque.
Y vamos con el Marqués del Nabo. No, no se trata de un mote despectivo. Vicente del Bosque fue nombrado Marqués del Bosque en 2011 por el Rey Juan Carlos I. El apodo surgió cuando fue nombrado cofrade de honor y recibió el «Nabo de Oro» en la localidad asturiana de La Foz de Morcín.
Como han podido comprobar, Del Bosque está en todos los fregados. Estuvo en el motín del Txistu. Estuvo en la etapa de conversión de la selección española en un un chiringuito de los jugadores del Fútbol Club Barcelona. Pero Del Bosque es el más tóxico de todos. El que más desplantes ha tenido con el club. No se confundan. No son desplantes a Florentino. Son desplantes al Real Madrid. Vicente del Bosque fue premiado con la insignia de oro y brillantes del Real Madrid y no quiso acudir a recogerla. Tampoco quiso acudir al funeral de don Alfredo di Stéfano.
En 2017, unos meses antes del referendum ilegal en Cataluña, Del Bosque fue premiado con el premio Blanquerna, que «reconoce la labor de personas que han contribuido, en el ámbito estatal, al desarrollo, la promoción, el conocimiento o la proyección de Cataluña». Recibió el premio de manos del presidente de la Generalitat de Catalunya, el golpista Carles Puigdemont, que sigue en Bélgica fugado de la justicia. Ese premio sí fue a recogerlo. La insignia de oro y brillantes del Real Madrid, no. Del Bosque no quiso ir al funeral de don Alfredo Di Stéfano. Pero acudió raudo y veloz al funeral de Tito Vilanova. A del Bosque hace tiempo que le llamo Del Bosc. Del Bosc fue empleado del Real Madrid. Pero nunca ha sido madridista. Es más culé que Laporta.
En los últimos tiempos Del Bosc se ha caracterizado por negar el negreirato siempre que tiene ocasión. Ha asegurado en varias ocasiones que Negreira no tuvo ninguna influencia en los resultados, que el Barcelona hubiese ganado igual con Negreira y sin Negreira. Todo para llevarle la contraria al club. Este es el madridismo de este personaje. Su única motivación para regresar al Real Madrid es vengarse de Florentino. Nada más. Una venganza personal. Como han podido comprobar en este artículo, Del Bosque, Raúl y Casillas son tan madridistas como Javier Tebas. No. No les quiero en el Real Madrid.
Y para finalizar, un par de reflexiones. A veces el ruido de la prensa intoxicadora no nos deja pensar con tranquilidad.
Lo que ha quedado claro estos días es que Florentino tenía razón. Se trata de una operación para hacerse con el control del Real Madrid. Cuenta con el beneplácito del Gobierno y de la oposición. Todos los medios, de todas las tendencias políticas – sirva como ejemplo el espectro que forman RTVE, la COPE, el ABC, la SER y El País – han atacado de manera coordinada y furibunda a Florentino Pérez y han apoyado y promocionado a Riquelme. El haber denunciado el caso Negreira es uno de los motivos. En este país el supremacismo catalán es intocable. El Real Madrid es un club molesto en un país que es una ciénaga de corrupción.
La propuesta de modernización del candidato joven para el Real Madrid ha sido traer a Raúl, Casillas, Hierro y Del Bosque, españolizar, volver a meter a los Ultras Sur en el estadio – recuerden que profanaron la tumba de la esposa de Florentino Pérez cuando les echó del estadio -, poner el himno de las mocitas, recuperar el trofeo Santiago Bernabéu y que la mascota del club sea un mandril. Más caspa que en los años 80. Un regreso a las etapas más oscuras del club.
Este domingo nos jugamos el futuro del club. Ustedes deciden si quieren convertir al mejor club del mundo en un club provinciano. Si quieren convertir al Real Madrid en el Real Mandril. Si quieren entregar el club a sus enemigos.
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NOTA: Gracias a todos los lectores que me han conocido con Negreira para dummies: el mayor escándalo del fútbol europeo y están comprando también Madridismo sin complejos. Gracias a ustedes se está convirtiendo en un libro de culto entre los madridistas.







