Como leí ayer por aquí a @polvodelcamino, es como si los atracadores denunciasen a los cajeros del banco que han intentado atracar. Los que más acusan a otros son los que más deberían callar.

Quienes más acusan y vociferan son los que más tendrían que cerrar la bocaza. Tiene gracia que acuse de pelotazos y palancas, de club-estado, quien calla con las trampas económicas, las inscripciones de jugadores con dinero ficticio, los patrocinios que se esfuman en cuanto han complido su objetivo de colársela a LaLiga (que se deja engañar muy gustosamente) y estafar al resto de los competidores. Tiene maldita la gracia que otra hable de regalos y recalificaciones cuando guarda silencio sobre los terrenos públicos cedidos graciosamente a su club o sobre la manera en la que consiguió su actual estadio, el Metropolitano.

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